jueves, 18 julio, 2024
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Carlos Tevez: qué dijo el DT luego de dirigir por última vez a Independiente

Carlos Tevez le dijo adiós a Independiente con un empate gris y sin matices ante Platense, un 0 a 0 tan triste como la actualidad de un equipo que navega sin brújula ni puerto de destino establecido.

Desde hace más o menos tres décadas, y salvo contados paréntesis, Independiente lleva autocondenándose a vivir atado con alambres, a veces más gruesos; en otras, como ahora mismo, más endebles.

La prematura marcha del Apache -¡qué lejos queda la fecha de diciembre de 2026 en la que en teoría finalizaba su contrato!-, además de tirar por la borda cualquier pretensión de proyecto serio y a largo plazo, puso una vez más en evidencia a todos los que conforman el universo de la institución.

Alex Luna, uno de los encargados del juego ofensivo de Independiente, no pudo desequilibrar ante PlatenseFabián Marelli – LA NACiÓN

Desde la dirigencia, que le fue quitando apoyos al técnico a medida que este no aceptaba algunos de sus pedidos en el mercado de pases o directamente se ponía en contra del pensamiento “oficial”, como ocurrió con las duras críticas a la AFA y los árbitros tras el encuentro ante Barracas Central. Hasta los hinchas, incapaces de aceptar las limitaciones de un plantel de muy escasa jerarquía, que no responde a las exigencias cuando llegan partidos definitorios (en las dos Copas de la Liga al mando de Tevez perdió la posibilidad de meterse en cuartos de final en la última fecha y con todo a su favor). Y por supuesto, a los jugadores, carentes de la rebeldía necesaria (¿o tal vez del compromiso?) para suplantar con fervor la escasez de calidad.

Las razones para la renuncia del Apache hay que buscarlas en ese cúmulo de circunstancias. Se le podrán sumar algún insulto o frase fuera de lugar escuchado por el técnico el sábado pasado tras la derrota ante Talleres, el susto padecido algunas semanas atrás cuando debió pasar una noche en un centro sanitario para controlar el estado de su corazón, o las dificultades previstas para reforzar el plantel este invierno debido a las inhibiciones que pesan sobre el club, pero nada parece pesar más que la desazón por no haber encontrado las respuestas que esperaba sobre el césped.

En su despedida, el ya ex técnico Rojo brindó una imagen no demasiado distinta a la habitual que mostró a lo largo de toda su estadía. Se sentó tranquilamente en el banco de suplentes mientras se acomodaban los equipos en la cancha; se paró para abrazarse con Sergio Gómez, el entrenador calamar nacido como él en Fuerte Apache, y se dedicó a mirar el partido de pie, con los brazos cruzados, el ceño fruncido y la boca cerrada durante la mayor parte del tiempo. Sólo de tanto en tanto se acercaba para hablar con sus colaboradores o pegar algún grito, ya sea para corregir un movimiento o mostrar su disconformidad por lo que veía.

Tevez tuvo muchas razones para esto último porque el equipo le ofreció una de esas exhibiciones que desacreditan la tarea de cualquier entrenador. Sin atisbos de un funcionamiento adecuado, desatento y hasta un punto displicente en varios pasajes del partido, el Rojo hizo recordar a aquel que cayó en cancha del Deportivo Riestra, iniciando la cuesta abajo que culminó con la actual situación de confusión y tristeza.

Carlos Tevez dando indicaciones; el DT no pudo mejorar la producción del equipo con respecto a las últimas presentacionesFabián Marelli – LA NACiÓN

Puso casi todo de su lado el Rojo para perder y prácticamente nada por ganar. Si rescató un punto se debió más a la impericia de Platense que a los méritos propios, si se exceptúan algunos cruces afortunados de Juan Manuel Fedorco y Mauricio Isla, y sobre todo a una doble atajada de Rodrigo Rey cerca del final, negándole el gol a Ronaldo Martínez y Gabriel Hachen. Fue 0 a 0, y dio la impresión que hubiese sido así aunque siguieran jugando dos horas más.

¿Cómo sigue la película para Independiente a partir de ahora? Acertar con la respuesta correcta es tirar una moneda al aire. En lo inmediato y hasta el receso por la Copa América, se hará cargo del equipo Hugo Tocalli. El director de las divisiones inferiores que había renunciado a su cargo hace algunas semanas cansado de varios incumplimientos por parte de la dirigencia pero fue convencido por el presidente Néstor Grindetti para continuar. Después, no hay nada definido.

Ni el nombre del nuevo técnico, ni la línea de fútbol que pretende una directiva en la que no existe el puesto de director deportivo y las decisiones las toma una mesa chica de muy dudosos conocimientos futbolísticos. Se mencionan los nombres más dispares, desde Julio Vaccari, que acaba de dejar Defensa y Justicia, a los mellizos Barros Schelotto; y desde Mauricio Pellegrino (descendido con el Cádiz español) a Gabriel Heinze, Nicolás Larcamón, Lucas Pusineri y cualquiera que esté desocupado.

Mucha lucha y poco juego, una escena repetida del partido que disputaron Platense e IndependienteFabián Marelli – LA NACiÓN

Tampoco puede asegurarse con qué plantel podrá contar quien vaya a dirigir el vestuario Rojo a partir de julio, ventas, inhibiciones y, por ahora, improbables fichajes mediante.

En la sala de prensa, Carlos Tevez finalizó su aventura en Independiente con palabras de agradecimiento para todo el mundo, con poca expresividad en el rostro y sin aceptar preguntas. En la cancha, con un empate tan gris y frío como la tarde. Pasaron apenas nueve meses desde su arribo y las expectativas que despertó el inicio positivo de su gestión parecen muy lejanas en el tiempo. Quedan en el debe el hecho de no haber plasmado un equipo con estilo propio ni haber alcanzado objetivos mayores que el de eludir el descenso el año pasado. Y en su haber, unos números aceptables (solo 6 caídas en 323 partidos) y una encomiable dedicación al trabajo diario. Muy pocas nueces para tanto ruido…

La palabra de Tevez

Carlos Tevez eligió un monólogo sin preguntas para decir su adiós a Independiente. “Es un día triste”, sostuvo y dedicó apenas dos minutos para dejar su agradecimiento al club en cada uno de sus estamentos, hinchas incluidos, poniendo especial énfasis en “el respeto con el que me trataron”, resaltar las dificultades que previas que originaron su contratación, y manifestarse satisfecho “por haber logrado el objetivo de salvar al equipo del descenso”. No hubo más. Una despedida sigilosa, casi a media voz, a contramano con lo que fue siempre su trayectoria en el fútbol.

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