jueves, 25 julio, 2024
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España acabó con una vieja maldición y con un cabezazo agónico dejó a la Eurocopa sin Alemania y al fútbol sin la magia de Toni Kroos

Nueve veces lo había intentado España, pero jamás había podido eliminar al seleccionado del país anfitrión de un Mundial o una Eurocopa. Desde Italia en el Mundial de 1934 hasta Rusia en la Copa del Mundo de 2018, los locales siempre habían hecho besar el polvo a los ibéricos. La décima terminó siendo la vencida para la Roja, que este viernes derrotó 2 a 1 en tiempo suplementario a Alemania en Stuttgart y avanzó a las semifinales de la Eurocopa. Su rival en esa instancia, el martes próximo en Múnich, será el vencedor del choque que Francia y Portugal protagonizarán en Hamburgo.

El duelo que daba el pistoletazo de largada a los cuartos de final enfrentaba a los dos seleccionados más goleadores del certamen (Alemania había marcado diez tantos en sus primeros cuatro encuentros y España, nueve), a los dos que más veces habían pateado al arco (28 y 29) y a los dos más precisos en los pases (92,24% y 91,47%). Y también a los que, más allá de los números, habían exhibido un juego más vistoso.

Sin embargo, el duelo estuvo lejos de la brillantez en un primer período muy áspero y cerrado, en el que las chances claras brillaron por su ausencia y los dos conjuntos se mostraron bastante más ocupados en neutralizar al adversario que en gestar juego. A ello sumó que España, el único conjunto que había ganado sus cuatro primeros duelos, perdió a Pedri, uno de sus futbolistas más lúcidos, cuando solo se habían disputado ocho minutos: el mediocampista de Barcelona no pudo recuperarse tras una fuerte infracción de Toni Kroos y debió dejarle su lugar a Dani Olmo.

El panorama cambió drásticamente en el complemento porque ese nudo tan férreamente amarrado se cortó rápido. A los 6 minutos, el desequilibrante Lamine Yamal, recostado sobre la derecha, vio a Dani Olmo entrar al área como un ferrocarril y le cedió el balón con justeza para que el delantero de Leipzig, quien había anotado en los octavos de final frente a Georgia, batiera a Manuel Neuer con un remate ajustado contra el poste derecho del guardavalla teutón.

La desventaja obligó al elenco conducido por Julian Nagelsmann a romper filas. Ello otorgó más espacio y libertades a los dirigidos por Luis de la Fuente. Esa fue la argamasa de un partido mucho más abierto y con chances claras en ambas áreas. España falló varias veces y así mantuvo en partido a un conjunto que incluso lejos de sus años de oro, nunca puede ser dado por derrotado antes del último pitazo.

Con el aporte fundamental de sus hombres de refresco, Alemania acaricio la parda con un derechazo de Niclas Füllkrug que fue repelido por el poste izquierdo de la valla custodiada por Unai Simón y con un disparo demasiado alto de Kai Havertz después de una muy mala salida del cancerbero vasco. Y logró abrazarla a un minuto del final, cuando el área visitante ya era una reunión de consorcio: Maximilian Mittelstädt envió un centro desde la izquierda, Joshua Kimmich bajó el balón de cabeza en el segundo palo y Florian Wirtz, de sobrepique, estampó el 1-1, hizo delirar a los 46.000 teutones presentes en el estadio, enmudeció a los 8.000 fervorosos españoles y trasladó la definición al tiempo suplementario.

En la prórroga, ya sin sus jóvenes desequilibrantes, Lamine Yamal y Nico Williams (De la Fuente los había retirado del campo en el complemento), a la Roja se le cerraron los caminos hacia Neuer. Con el impulso del empate sobre la campana, el local se mostró más convencido y con mayor resto físico, y dispuso de tres chances claras para inclinar la balanza que no pudo capitalizar. Tampoco lo ayudaron el árbitro inglés Anthony Taylor, de floja labor, y los encargados del VAR, quienes no consideraron punible una grosera mano de Marc Cucurella en el área visitante.

Todos los caminos conducían a los penales. Pero un minuto antes de iniciar el viaje hacia ese minicertamen de precisión y sangre fría, Dani Olmo puso en juego la última sortija, Antonio Rüdiger perdió su marca y Mikel Merino, con un plástico cabezazo, marcó el 2 a 1 que envió a su seleccionado a las semifinales, una instancia en la que Luis de la Fuente no podrá utilizar a Dani Carvajal, expulsado en el cierre del suplementario, y Robin Le Normand, suspendido por acumulación de tarjetas amarillas.

Este 2 a 1 extendió la racha de España, que no perdió ninguno de los últimos siete partidos en certámenes oficiales ante Alemania (logró cuatro victorias y tres empates). El último triunfo de la Mannschaft fue 2 a 0, con dos tantos de Rudi Völler, en la fase de grupos de la Eurocopa de 1988, cuando todavía faltaban 17 meses para la caída del Muro de Berlín y el inicio del proceso de reunificación de la República Federal y la República Democrática.

El dolorosísimo traspié de los hombres de Nagelsmann también le puso fin a la brillante carrera de Toni Kroos, uno de los tres integrantes del plantel campeón en el Mundial de Brasil 2014 que todavía representaban al combinado teutón (los otros son Manuel Neuer y Thomas Müller). El exmediocampista de Real Madrid, Bayern Múnich y Bayer Leverkusen disputó 114 partidos y marcó 17 goles con su seleccionado desde su debut, el 3 de marzo de 2010 en Múnich, en una derrota 1 a 0 frente a la Argentina que dirigía Diego Armando Maradona.

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