jueves, 25 julio, 2024
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Ángel Di María, un camino de 5790 días en la Selección Argentina y el deseo de un cierre soñado en la Copa América

Ángel Di María seguramente no quiere que termine, su familia no quiere que termine, los hinchas no quieren que termine y la Selección Argentina tampoco quiere que termine. Pero ‘Fideo’, por más que el operativo clamor haya elevado temperatura en los últimos días, se mantiene firme en su convicción de que la Copa América sea su último torneo con la camiseta albiceleste. El domingo 14 de julio, día de la final ante Colombia, será su concierto despedida.

Habrán pasado 5790 días desde que se puso por primera vez la camiseta de la Selección Mayor en un partido contra Paraguay por las Eliminatorias en 2008, algunos más cuando le tocó ser campeón del Mundial Sub 20 un año antes, y que le sirvieron para construir un vínculo sano con los hinchas, que se lo retribuyeron con ovaciones en todos y cada una de sus presentaciones en esta Copa América.

Foto: Mati Arrascoyta - Enviado especial - CLARINFoto: Mati Arrascoyta – Enviado especial – CLARIN

Porque a Fideo, desde hace años pero principalmente después de Qatar 2022, lo pintan en las banderas con Messi. Es una reivindicación a un pedazo de historia de la Selección, finales perdidas al margen. Porque sin que suene a demagogia, Di María es un fiel representante de Argentina.

Del que empezó a patear la pelota en un potrero de Rosario, del que tiene una historia de vida de trabajo constante, del que se bancó ser el blanco de memes y ser «responsable» de una derrota, como si en todo contexto pudiera diseccionarse una individualidad de un rendimiento colectivo.

Y por todo eso que significa es que hasta el entrenador Lionel Scaloni se animó a pedir algo más. «Saben como pienso, soy partidario de esperar y que siga jugando, no retirarlo antes de la Selección. Sino empiezan las lágrimas, él se pone melancólico. Hay que dejarlo jugar, después veremos si lo convencemos o no lo convencemos«, dijo en conferencia de prensa, luego de festejar junto a sus compañeros en el estadio MetLife.

Pero el rosarino, de 36 años, está absolutamente convencido del camino que tomará después del 14 de julio.

Esa racha se cambió desde la convicción de un grupo de jugadores, pero sin olvidar el proceso del que formaron muchos otros. «Creo que se está hablando mucho de las finales, de las finales… Hay un mérito muy grande del cuerpo técnico, de la gente que trabaja, de nosotros mismos que llevamos tantos días ya encerrados en hoteles… No es fácil llevar la convivencia, pero este grupo lo sabe llevar, trabaja muy bien. Y es mérito todo nuestro de volver a estar en una nueva final y poder seguir dándole tantas alegrías a la gente. Porque sabemos lo que gasta, lo que venden, todo lo que hacen por seguir a la Selección. Y nosotros intentamos darle alegría», afirmó, ante el micrófono de Clarín.

Di María pudo salir al saludo protocolar con su hija menor Pía (antes también lo había hecho con la mayor Mía) y eso es un tesoro que se lleva de recuerdo de este tramo final de su carrera, que le regala una nueva final para destacarse y colgar un cuadro más en su casa de Rosario.

«Haber salido con mi otra hija (ingresó con Mía, su hija mayor, en el partido con Perú), me pone muy contento, porque era algo que deseaba», reveló el rosarino, que jugará su sexta final -una en Juveniles y las restantes en Mayor-.

«Volver a estar en una nueva final, que mi último partido sea una final, sinceramente solo tengo palabras de agradecimiento a esta generación de jugadores que me dio la posibilidad de poder levantar tantos trofeos y hoy poder decir que me termino retirando en la Selección en una final», completó.

Estuvo varias convocatorias fuera de la lista en medio de la renovación que había propuesto Scaloni, pero su genial nivel en el PSG y el Benfica de Portugal lo catapultaron nuevamente a la citación.

¿Cómo se explica? «En que esto es fútbol… Pasan estas cosas. A veces se logra, a veces no. Lo estábamos hablando en el vestuario con Lea (Paredes), con Gio (Lo Celso), con Rodri (De Paul), que ellos llevan tres o cuatro años y lo ganaron todo. Y hay chicos que pasaron 15 años en la Selección, que no lo pudieron lograr. Es fútbol, está escrito, es de esta manera y tenía que ser en estos últimos años».

Por último, antes de perderse en el laberinto de la zona mixta del estadio MetLife, Di María entregó su reflexión sobre el gesto de Lionel Messi en la arenga previa frente a Canadá.

«Me emocionó un montón. Que el mejor de la historia diga algo así antes del partido, que esté pensando en uno antes del partido, es lo que es… Es el mejor de la historia en todo sentido. Tengo una amistad muy linda con él y que haya dicho eso me llena de orgullo. Me pone muy feliz», finalizó.

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