Hay una formidable burbuja inversora en infraestructura IA

Compartir:

Google, Amazon, Microsoft y Meta/Facebook invertirán más de U$S 750.000 millones entre este año y 2026 en la construcción de la infraestructura básica de data centers (servers, supercomputadoras, y redes de interconexión) de la Inteligencia artificial (IA); y esto es parte del gasto global en infraestructura IA que tendrá lugar entre 2025 y 2029, y ascendería a U$S 3 billones.

La característica de las grandes revoluciones tecnológicas del capitalismo (“un sistema auto-inducido de acumulación que se despliega a través de sucesivas revoluciones tecnológicas”, dice Josep Schumpeter) es que tienen un significado a la vez espontáneo y al mismo tiempo hondamente necesario.

Por eso la regla básica de la acumulación capitalista es la “destrucción creadora”, que destruye lo viejo y crea lo nuevo.

Las etapas de profunda “destrucción creadora” están siempre acompañadas por fenomenales sobre-inversiones, brotes de manías especulativas y profundas depresiones, todo ello empujado por gigantescas burbujas especulativas (ver Charles Kindleberger, “Manías, pánicos y cracs”).

Carlota Pérez advierte que a través de esas burbujas inmanejables se realiza la construcción de la infraestructura de cada revolución tecnológica.

Lo de “burbuja especulativa” no es una metáfora literaria: los primeros seis meses de 2025 experimentaron un alza récord de todos los índices de Wall Street (incluyendo S&P500 y Nasdaq).

El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) señala que más de 95% de las empresas high tech que cotizan en Wall Street tienen en este momento una tasa de retorno de 0%.

En estas condiciones es fácil advertir que se aproxima un “crash” de envergadura en EE.UU.

“Las crisis no son un rayo en un día de verano, sino el resultado del mal tiempo persistente”, dice Schumpeter.

Por eso no tienen un carácter catastrófico, pero si extraordinariamente disruptivo que abre paso a intensas innovaciones.

Mientras tanto, gracias al frenesí especulativo, múltiples y nuevas actividades crecen por saltos. Es el caso de la biotecnología de vanguardia (bio-tech), de la robótica nanotecnológica y de la creación de nuevos materiales, que hace menos de 3 años simplemente no existían y ahora cotizan a la cabeza de los mercados bursátiles.

Al mismo tiempo, el sector de la salud está experimentando el cambio más grande de su historia, mientras que las compañías de automóviles autónomos (casi siempre 100% chinas, salvo Tesla de Elon Musk) ya están modificando en sus raíces el transporte global.

Toda información sobre EE.UU. hoy, en especial cuando se refiere al gobierno de Donald Trump, habla siempre de billonarios y multimillonarios como si se tratara sólo de gente muy rica, cuando en realidad son innovadores de alta tecnología, extraordinariamente exitosos y auténticos triunfadores. Este es el lenguaje de la época, lo otro – el temor y la envidia a los súper ricos – es el pasado.

Lo que sucede en este momento en el estado de Texas ejemplifica en forma extrema lo que está sucediendo en EE.UU. y en el mundo en el momento actual.

JP Morgan y el Grupo Financiero de Mitsubishi (UFJ) han resuelto invertir U$S 22.000 millones en Vantage Data Centers -la mayor propietaria de infraestructura IA del mundo- con el objetivo de que construya en Austin, Texas, un campus de más de 500 hectáreas para que instalen allí las grandes empresas high tech sus súper-computadoras, que procesan miles de millones de informaciones en sus data centers.

Los primeros 10 data centers que se instalarán en el campus Vantage de Austin entrarán en operaciones el próximo año, y los restantes 30 antes de 2028.

Esto significa que del capital que se necesita para construir la infraestructura necesaria para el despliegue de la inteligencia artificial en EE.UU. y en el mundo en los próximos 10 años, sólo U$S 1,5 billones será provisto por las propias empresas high tech, empezando por las 4 principales, que son Amazon, Google, Microsoft, y Meta/Facebook. La otra mitad de U$S 1,5 billones debe ser aportada exclusivamente por el mercado mundial, a través de un crecimiento extraordinario del endeudamiento tanto público como privado. El dato crucial a retener es que en este momento no hay suficientes capitales disponibles para esta tarea titánica.

En síntesis, el capitalismo se ve obligado hoy a crear más capitales, sin que esto implique un salto abrumador del fenómeno inflacionario.

Ya se sabe que la regla fundamental del capitalismo desde sus orígenes en la Revolución Industrial hasta este momento es que la necesidad es la única creadora de lo nuevo.

De ahí el éxito abrumador de la verdadera explosión de las bitcoins; y también el vuelco de los hedge fund a los fondos de pensión y jubilaciones. Es la exigencia de la necesidad la que aplasta el culto al riesgo en Wall Street hoy.

Lo que sucede con Vantage en Austin se reproduce en Tennessee con Elon Musk / xAI, y con Meta/Facebook en Abilene, ambas en Texas: todo en Texas es más grande, dice el gobernador Greg Abbot.

También puede interesarte