René Lacoste, el campeón de tenis que le puso su sello a la indumentaria

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El tenis, desde sus comienzos como deporte competitivo (fines del siglo XIX y comienzos del siguiente) fue dominado por jugadores estadounidenses y británicos, hasta que una legendaria generación de franceses, los inolvidables Mosqueteros, detuvo esa racha y alcanzó los máximos títulos como la Copa Davis (hegemonizaron entre 1927 y 1932) y los campeonatos de Grand Slam. Eso sucedió un siglo atrás y los protagonistas de aquellas gestas –algunos inclusive jugaron en Buenos Aires- eran Henri Cochet, Jean Borotra, Jacques Brugnon. Y René Lacoste.

Este, además de alcanzar aquellos lauros (siete coronas de las grandes) trascendería en otro rubro: su nombre se convirtió en marca. Desde aquel día y hasta nuestros días. Principalmente por su indumentaria, aunque se expandió a otros rubros.

Lacoste obtuvo el campeonato de Francia en Roland Garros en 1925 –se considera la primera edición ya que allí se internacionalizó- y volvió a hacerlo en 1927 y 1929. También ganó los campeonatos de Wimbledon en 1925 y 1928, y Estados Unidos en 1926 y 1927. “Fue un jugador superdotado, el primero que trabajó en los aspectos técnicos y el primero que venció al norteamericano Bill Tilden, imbatible en aquella época. Fue un tenista que se hizo a sí mismo”, definió el especialista Louis Forget. Otra biografía definía su perfil: “Lacoste era una mente inquieta que veía el mundo y su entorno de una forma más completa (y mejor) de lo que era. Fue un reputado tenista, uno de los mejores; pero también el artífice de numerosos inventos que supusieron toda una revolución para la época. En mi tarjeta de visita debería poner inventor. ¡Llevo inventando toda mi vida!, decía él”.

René Lacoste nació en París el 2 de julio de 1904 y su padre John-Jules presidía la Sociedad Hispano-Suiza, que fabricaba motores y coches de alta gama, además de ser campeón de remo. Henri Lacoste fue un estudiante avanzado en las escuelas Condorcet de París y Politécnica de Burdeos, pero a sus 18 años decidió dedicarse al tenis a tiempo completo. No disponía de un talento especial para el juego pero, a base de constancia y en la búsqueda de su perfeccionamiento técnico, alcanzó a ser el mejor del mundo. Según describió el periodista español Pedro Hernández “al no haberse formado en un club, ni bajo la tutela de un entrenador, René Lacoste tenía enormes deficiencias técnicas en su juego. Consciente de sus limitaciones sacó su espíritu analítico y llegó a la conclusión de que para aprender los mecanismos del juego tan sólo necesitaba leer libros de técnica y fijarse en los movimientos y actitud de los campeones. Su inventiva y creatividad le seguía acompañando”.

La victoria sobre los Estados Unidos en la final de la Davis de 1927 en Filadelfia, donde Lacoste tuvo una participación decisiva, está considerado un hito en la historia deportiva de Francia. Lacoste le ganó su primer partido a Bill Johnson y luego, en dobles, triunfó junto a Henri Cochet. También ganó el que sería el punto de la Copa, ante el entonces número 1 del tenis mundial, Bill Tilden. Fue en el marco de esa euforia que se decidió la construcción del estadio de Roland Garros que, desde ese momento, es la sede del Open de Francia, una de las etapas del Grand Slam y considerado el torneo más importante del mundo en canchas de arcilla.

En uno de sus viajes de 1923, en Boston, surgió su apodo de “cocodrilo”. Al parecer, un periodista estadounidense lo llamó “alligator” (caimán), pero en Francia optaron por “cocodrilo”. Una nota evocativa de Clarín también se refirió al origen del nombre: “Una tarde, René y su entrenador Muhr andaban por el distrito comercial Park Street Church y pasaron frente a una tienda de artículos de viaje de lujo cuya vidriera obnubiló a Lacoste. Una maleta hecha de piel de cocodrilo le llamó la atención. Maravillado, René le dijo a Muhr si gano mi partido contra los australianos, ¡dame esa maleta! y su entrenador le dijo que sí. Al día siguiente, el francés perdió su partido. Fue una batalla que acaparó la atención de la prensa deportiva, que se deshizo en elogios tanto para con el tenista australiano como para con René, de quien destacaron su entrega y carácter. Emocionados por el talento del joven francés, los periodistas recabaron en su historia y llegaron a la anécdota de la apuesta que había hecho René con su entrenador. Fue así como empezaron a referirse a él como “cocodrilo”, un poco por la maleta de Park Street Church y otro poco por sus características de juego”.

Lacoste le pidió a su amigo y estilista Robert George que le cosiera una imagen del reptil sobre la indumentaria que utilizaba al entrar en los courts. El estilo de juego de Lacoste iba con la tenacidad de los cocodrilos: era un luchador desde el fondo de cancha, nunca se rendía. A la vez, tenía una personalidad cordial, amable. Más adelante, sería el cocodrilo el que identificaría a las remeras Lacoste.

Afectado por una bronquitis crónica, Lacoste dejó las competencias muy joven, en 1929. Intentó un regreso en 1932 pero fue breve.

Casado con una campeona de golf, Simone Thion de la Chaume, Lacoste desde principios de los años 30 se volcó a su empresa de indumentaria, que fundó junto a André Gillier. Sus primeras remeras, de algodón o lino, quebraban las tradicionales que se usaban en los courts. Las había creado para combatir los climas húmedos y calurosos en los que se movían habitualmente los tenistas. Hasta aquel momento, el tenis podía ser un deporte incómodo para sus jugadores. Estos vestían siempre de blanco, con pantalones largos y camisa de manga larga. “Sobre todo, la elegancia requiere prendas adecuadas para cada ocasión o circunstancia” fue el lema de Lacoste en ese momento. Y lanzó su pequeña revolución.

“La famosa polo Lacoste L.12.12 -llamada así porque le tomó 12 prototipos a la compañía para llegar a su versión definitiva- se convirtió en el estándar de todas las remeras de tenis. Su cuello era similar al de una camisa, sus dos botones le otorgaban cierta elegancia y el piqué blanco de algodón funcionaba como una temprana versión de lo que hoy son las telas transpirables. Su máxima de que la elegancia requería de prendas adecuadas para cada ocasión o circunstancia seguía cumpliéndose. La polo, además, fue la primera prenda en poner un logotipo a la vista: hasta ese momento no había marcas que se identificaran de esa manera. El cocodrilo, un diseño de Robert George, sería un símbolo en sí mismo, imposible de separar de la marca”.

Más adelante la empresa se expandió en el tenis con la invención de las máquinas lanza-pelotas, para ayudar al entrenamiento de los jugadores, y con la fabricación de raquetas, siendo innovadora con las metálicas de aluminio.

En el diseño y la fabricación de la ropa, Lacoste era detallista e innovador. Tuvo un aura elitista en su momento, asociado a su deporte de origen, pero también captó sensibilidades populares a partir de los años 50, cuando llegó al mercado de Estados Unidos o cuando produjo sus primeras prendas para chicos. Y fue introduciendo el color dentro del ambiente tenístico donde, hasta ese momento, predominaba el blanco.

Pese a una salud débil, Lacoste tuvo una activa vida como empresario. No solo en textil, sino también en la aeronáutica y el automovilismo. Presidió la sociedad Air Equipment entre 1947 y 1957 y la industria Nickle, entre otras. Recibió las máximas distinciones de su país como la Legión de Honor y la Medalla Francesa al Mérito Deportivo, además de ser presidente de la Federación Francesa de Tenis, donde también ejerció como capitán de Copa Davis.

René Lacoste registró 40 patentes en todo el mundo, algunas ligadas al tenis y otras en distintas industrias. La sociedad de quipamiento aeronáutico que creó en 1934 sirvió de base mucho más adelante para el desarrollo del Concorde.

En los años 60 la marca Lacoste lanzó sus primeras fragancias en colaboración con el diseñador de moda y perfumista Jean Patou. Luego llegarían colecciones de artículos de piel: cinturones, maletas, bolsos deportivos.

Hacia 1963, Rene Lacoste se alejó de los negocios, pero la empresa igual se expandió con su hijo Bernard. Otro de sus hijos, Michel, también presidió la compañía mientras que Francois se dedicó a las finanzas. La hija menor, Catherine, heredó las dotes de su madre y fue campeona internacional de golf durante los años 60.

Rene Lacoste murió el 13 de octubre de 1996 en Saint-Jean-de-Luz, víctima de un cáncer de próstata.

Desde 2012 la empresa Lacoste pertenece al consorcio suizo Maus Fréres (actualmente MF Brands). Tiene presencia en un centenar de países con un millar de tiendas propias. Uno de sus mayores hits publicitarios fue la contratación de Novak Djokovic, el máximo campeón de torneos de Grand Slam y que lideró las listas mundiales de tenis hasta hace poco tiempo. El contrato con Djokovic le reportó a éste unos 10 millones de dólares anuales. Anteriormente Lacoste había vestido a otros jugadores top como el sueco Mats Wilander, el estadounidense Andy Rodick y el brasileño “Guga” Kuerten.

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