En el final de una discusión de pareja intensa y alborotada, la joven exclamó: “Se terminó. Me voy a ir ya mismo”. Y la respuesta que recibió la trastornó por su vehemencia: “No!!. Vos no te vas. Te quedás acá”. Según reconstruyó la Justicia, después de esa advertencia, Rocío Aylén Alvarito (26) intentó escapar del departamento que compartía con su novio, Marcos Ariel García (27), por el balcón del segundo piso. No pudo sujetarse de la baranda, cayó y murió.
Por ese episodio, registrado en la mañana del 29 de enero en La Plata, García quedó procesado con prisión preventiva por decisión del juez Pablo Raele.
El magistrado rechazó el pedido de excarcelación solicitado por la defensa y convalidó la hipótesis del fiscal Álvaro Garganta, quien lo imputó por «abandono de persona y privación ilegítima de la libertad agravada».
La resolución judicial se fundamenta en pericias, informes médicos y testimonios de vecinos que escucharon la discusión que derivó en una acción desesperada de Rocío.
Para la fiscalía, el caso debe analizarse en un contexto de vulnerabilidad de la víctima y responsabilidad penal del imputado, aún cuando se reconoce que hubo pedidos de auxilio posteriores por parte de García y también admitió haber atravesado una crítica situación emocional por el desenlace fatal.
El imputado, un empresario platense vinculado al rubro de la construcción, deberá seguir detenido hasta que su caso se dirima en un juicio oral.
Raele consideró que debe ser así por la gravedad de los delitos atribuidos –abandono de persona seguido de muerte y privación ilegítima de la libertad agravada– y la pena en expectativa, factores que -de acuerdo a su criterio- incrementan el riesgo de fuga.
Aún cuando la defensa del hombre -representada por el estudio de Alfredo Gascón y Miguel Molina- expuso que su cliente siempre colaboró con la tarea de la investigación. Entre otros elementos que plantearon para pedir la excarcelación, consideraron que el episodio en que murió Alvarito fue “una desgracia”.
Sostuvieron que la chica atravesaba una situación inestable -entre otras cosas- por el alejamiento de su familia, situación que “no se le puede atribuir a la relación con García”, indicaron. Y también dijeron que la chica había denunciado a un ex novio que finalmente resultó sobreseído en el expediente.
Esto contrasta con los testimonios que reunió el fiscal del entorno de Rocío. Coinciden -amigas y familiares- que se trataba de una relación “tóxica y enfermiza”.
“Pese a la falta de antecedentes del acusado, la gravedad objetiva del hecho y el riesgo latente de entorpecimiento probatorio justifican mantener la medida de coerción para proteger la investigación”, escribió Raele.
Los familiares plantean que la muerte se produjo en el contexto de una relación “violenta” con ribetes de celopatía y severo control de García sobre su pareja. «No se tiró del balcón«, sostuvieron desde un principio.
Rocío trabajaba como cajera en una carnicería del barrio La Loma, cerca de donde vivía, y se sospecha que García la habría obligado a renunciar al puesto y también a cerrar sus redes sociales.
Desde muy joven se arregló por sus propios medios. Entre otras actividades, cortaba el pelo a conocidos.
El contexto de violencia
Para el juez, el caso no se circunscribe sólo a esa jornada trágica de discusión y muerte en el departamento de la calle 47, casi esquina con la diagonal 76, del barrio La Loma. Se debe contemplar el contexto previo, la situación emocional de la joven y el rol que cumplió el imputado frente al peligro que atravesaba su pareja.
En el fallo de la prisión preventiva, se exponen detalles de la indagatoria de García. En un breve resumen, el imputado sostuvo -con relación al cierre de redes sociales- que cuando decidieron formalizar su relación, fue Rocío quien decidió cerrar su cuenta de Instagram de manera voluntaria.
Dijo que el motivo del cierre era que ella «vendía contenido» sexual (fotos y videos) a través de una academia y recibía mensajes «todo el tiempo». Aseguró que ella ganaba entre 200 y 300 dólares con esta actividad, pero que optó por dejarlo para estar bien en la pareja.
Negó haber estado involucrado en peleas o insultos. García reiteró ante el fiscal «jamás, jamás», cuando lo consultaron. Aseguró que estaba «demasiado enamorado«, que ella era su «todo» y que antes del día del hecho nunca habían tenido siquiera una discusión.
También aseguró que el único momento de agresividad ocurrió la mañana del suceso, cuando él le comunicó su decisión de dejarla y ella «se desconoció» y comenzó a romper objetos.
Raele evaluó estas declaraciones como “mendaces” e “inverosímiles”, luego de analizar una extensa lista de aportes realizados por otros testigos.
¿Qué ocurrió en la madrugada de ese jueves de verano en el 2° F del departamento de la calle 47? Según coinciden fiscalía y juzgado, se registró una fuerte discusión entre García y Alvarito a partir de la cual la joven intenta retirarse. Su pareja no se lo permitió, “generando en ella una descompensación psicológica que la llevó a intentar huir colgándose del balcón que posee la vivienda”, sostienen.
García no impidió ni “arbitró los medios para resguardar la integridad física de Alvarito”, aun cuando -según la investigación- fue quien colocó en esa condición “desesperante a raíz del contexto que había generado”. Luego la chica no logra sostenerse y la caída le provocó lesiones que causaron su muerte a las pocas horas.
Los defensores argumentaron -entre otros elementos- que Rocío estaba atravesada por conflictos que la habrían empujado a un intento de “quitarse la vida”. Sin embargo, Raele descarta esa hipótesis. “En ese caso, hubiera saltado al vacío y no intentar sujetarse de la baranda”, razona el juez. Y además, agrega que García debió acudir en su ayuda, de haber intentado un suicidio.
Por todo esto, el juez, además de disponer la prisión preventiva de García, determinó rechazar la excarcelación y también el planteo defensivo de “cese de la coerción”. El imputado irá a una unidad del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) hasta que se desarrolle el juicio oral.
EMJ
