Dos años de Milei en el mercado de trabajo: las consecuencias del ajuste

Compartir:

El empleo formal está en caída libre. En los primeros dos años del gobierno de Javier Milei. Entre noviembre de 2023 y 2025, se perdieron 300 mil vacantes registradas, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Trabajo. Se trata de 197 mil empleos menos en el sector privado, 81 mil menos en el sector público (en todos sus niveles) y 22 mil por debajo en casas particulares.

Para dar una idea de la magnitud de la caída, vale comparar con las dos crisis anteriores que enfrentó el país. Entre febrero y julio de 2020, los meses de mayor impacto de la pandemia, se destruyeron 227 mil puestos de asalariados formales, 216 mil de ellos en el sector privado (incluyendo casas particulares). Entre diciembre de 2017 y de 2019, durante la recesión del macrismo, se perdieron 192 mil trabajos registrados, 232 mil en el sector privado (compensado parcialmente por la creación de empleo en el Estado). Es decir, considerando el total del empleo formal, estamos ante el peor episodio de los últimos tiempos.

El desplome no solo llama la atención por su magnitud, sino también por el desacople respecto del nivel de actividad económica. En general, el empleo se mueve en la misma dirección que la actividad. Sin embargo, a diferencia de la destrucción de empleo del macrismo, que coincidió con dos años de recesión, ahora el empleo no se recupera ni siquiera cuando la actividad económica sí lo hace.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

En materia de actividad, la economía libertaria puede dividirse en tres etapas: unos primeros meses de fuerte recesión, hasta abril de 2024, luego una importante recuperación hasta inicios de 2025 y por último estancamiento en el último año. La evolución del empleo registrado diverge: en la primera etapa cae, en la segunda se estanca y en la tercera vuelve a caer. Esto se explica porque los sectores ganadores del modelo de Milei, que explican la recuperación de la actividad, no son generadores de empleo.

Si miramos el empleo por sector, un dato muy llamativo salta a la vista: los cinco sectores que más crecieron en el EMAE (pesca, minería, agro, intermediación financiera y hoteles y restaurantes), en conjunto, destruyeron 11 mil puestos de trabajo asalariado registrado. Solo el agro y la pesca crearon empleo neto, los otros cayeron. Por su parte, en la construcción y la industria se destruyeron 128 mil puestos de trabajo, un 65% del total de los puestos de trabajo perdidos en la era Milei.

Esto implica que, incluso en un escenario donde al gobierno “le salga bien” la apuesta de volver a los mercados, bajar la inflación y crecer vía exportaciones primarias y expansión del crédito; los resultados en materia de empleo van a ser muy pobres.

La contracara de la destrucción del empleo registrado es el aumento del empleo precario. La Encuesta Permanente de Hogares que realiza el INDEC muestra un crecimiento de 210 mil personas ocupadas entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2023. Todo ese crecimiento se explica por una única categoría ocupacional: el cuentapropismo, que crece en 450 mil personas (+15,6%). Ese aumento más que compensa la destrucción de empleo asalariado registrado.

Esos datos muestran de forma contundente que, ante la destrucción de empleo de calidad, las nuevas formas de autoempleo facilitadas por la tecnología funcionan como “refugio”, evitando el aumento del desempleo. Detrás del sostenimiento de una tasa de desocupación baja (6,6% en el 3T25), se esconde el aumento de la precariedad.

Aún más alarmante es el dato de que creció en 108 mil el número de personas en edad de jubilarse que siguen trabajando. Es decir, de los 210 mil nuevos ocupados, más de la mitad se explica por personas en edad de jubilarse. Queda a la vista que el ajuste del gasto previsional fuerza a las y los jubilados a buscar complementar su ingreso mediante algún tipo de (auto)empleo.

En este contexto de detracción del empleo de calidad y aumento de la precariedad, el Congreso aprobó una reforma laboral que busca flexibilizar aún más el mercado de trabajo formal, favoreciendo la rotación laboral y los despidos, lo que puede generar nuevas caídas del empleo registrado.

*Economista del Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN).

También puede interesarte