Especialistas en domótica explican los factores que definen la inversión, desde la iluminación hasta la integración de sistemas, y ofrecen un panorama sobre precios y planificación necesaria.
Una casa inteligente o smart home es una vivienda equipada con dispositivos interconectados que permiten automatizar, gestionar y controlar de forma remota funciones como la iluminación, climatización, seguridad y electrodomésticos. Se gestionan desde un smartphone, por voz o mediante hubs centrales, con el objetivo de brindar mayor comodidad, ahorro energético y seguridad.
Sin embargo, el concepto es amplio y su costo depende de la cantidad de rubros que se incluyan, según explica Darío Kasvin, CEO de Haustech. «El mayor costo de una casa domotizada tiene que ver con el control de iluminación porque uno tiene que colocar, por cada circuito de luz, un módulo. Eso es lo que claramente define en gran parte el presupuesto», detalla. Un factor que influye es si solo se requiere encender y apagar las luces o también regular su intensidad.
«Cuando en una casa solamente se quieren hacer encendidos y apagados de iluminación sin atenuaciones de luces, el presupuesto es diferente porque los módulos cambian sus costos. Pero si hiciéramos un promedio en una casa donde sí interesa regular la luz y donde contemplamos no solamente la iluminación sino también la apertura y cierre de cortinas, climatización y todo lo que tiene que ver con el audio, podríamos hablar de un promedio de US$100 por metro cuadrado«, señala Kasvin.
Por su parte, Gustavo Acevedo, gerente comercial de Intelhome, aclara que una smart home no es una casa llena de gadgets controlados desde el celular, sino una vivienda donde distintos sistemas están integrados y pueden funcionar de manera coordinada, automática o remota. En una casa inteligente se pueden automatizar: escenas de iluminación que cambian según el momento del día; apertura y cierre de cortinas; regulación de calefacción y aire acondicionado; regado de parques; filtrado de piletas; temperatura del agua; control de accesos; cámaras y alarmas; así como el encendido de equipos de TV, audio, electrodomésticos y sistemas de limpieza por aspiración central.
«Todo puede manejarse desde teclas especiales, pantallas, una aplicación, o asistentes de voz, como Alexa, pero también puede funcionar en segundo plano, sin que el usuario tenga que intervenir constantemente», advierte Acevedo.
Para Kasvin, uno de los aspectos más importantes en la domotización es el proyecto de iluminación, que considera incluso más crucial que el control en sí. «De nada sirve que podamos controlar la iluminación si alguien no pensó previamente el proyecto», enfatiza. Sostiene que es fundamental planificar cómo se va a iluminar cada espacio, considerando el tipo de luz y las necesidades específicas. «Primero tiene que haber un proyecto de iluminación y después se coloca el sistema de control como segunda instancia», reitera, un principio que aplica a todos los rubros de la casa y requiere coordinación entre los asesores.
En cuanto a la instalación, destaca que la domótica es cada vez menos invasiva a nivel de cableado y más inalámbrica. No obstante, para automatizar la iluminación es una condición necesaria que todas las cajas donde van las teclas de luz tengan cable neutro.
Respecto al control, el CEO de Haustech señala que cada sistema tiene su forma de integración, pero la idea es contar con una sola aplicación en el celular para manejar todos los dispositivos. Acevedo coincide en que la planificación es tan importante como la tecnología: «Una casa inteligente bien resuelta se piensa desde el proyecto, porque requiere integrar las distintas áreas de la vivienda».
Para ello, recomienda elegir un proveedor con trayectoria, contar con un proyecto completo con planos e información técnica, tener un acompañamiento durante la obra, una infraestructura de cableado adecuada —ya que las soluciones inalámbricas suelen ser apropiadas solo para casos puntuales—, interfaces simples para cualquier usuario y sistemas compatibles entre sí. «En departamentos pequeños pueden utilizarse soluciones inalámbricas más sencillas. En casas grandes se suelen emplear sistemas profesionales más robustos y escalables», aconseja.
Sobre los beneficios de una smart home, Kasvin aclara que la domótica sirve si es simple y accesible para todos. «No debe ser algo complejo, porque ya bastante implica construir y mantener una casa como para que además la tecnología complique», concluye.
