The Plain Dealer de Cleveland implementa un sistema que genera borradores con inteligencia artificial, una medida que divide opiniones entre quienes ven una herramienta de eficiencia y quienes advierten riesgos para la calidad y la confianza.
El diario The Plain Dealer, el más grande de Cleveland, Ohio, ha comenzado a identificar con la leyenda «Advance Local Express Desk» los artículos redactados con asistencia de inteligencia artificial. Según explicó su editor jefe, Chris Quinn, la tecnología genera borradores completos que luego son revisados y editados por periodistas humanos antes de su publicación.
El objetivo declarado es que los redactores puedan enfocarse en tareas como la cobertura en terreno y el contacto con fuentes, mientras la IA automatiza parte del proceso de escritura. Quinn afirmó que esta metodología podría permitir a los periodistas aumentar su producción y liberar tiempo laboral.
Sin embargo, la iniciativa no está exenta de críticas. Desde dentro y fuera de la redacción, voces como la del editor de HuffPost, Philip Lewis, o el exeditor del Financial Times, Lionel Barber, han cuestionado severamente el enfoque. Algunos empleados anónimos del propio diario señalaron que la «creciente dependencia de la IA» afectó negativamente la calidad de los contenidos y que los controles previos a la publicación son «mínimos».
Un estudio global de la Thomson Reuters Foundation, que incluyó a más de 200 periodistas de más de 70 países, refleja esta dualidad: mientras el 52.4% de los encuestados considera que la IA tiene un impacto significativo en su trabajo, el 79.3% de las redacciones reconoce no tener una política establecida para su uso.
Expertos consultados analizan el fenómeno. Natalí Schejtman, de la Universidad Torcuato Di Tella, subraya la necesidad de ser «muy explícitos y transparentes en el uso de IA» para no dañar la confianza de las audiencias. Por su parte, Mariano Blejman, de Media Party, describe una «situación inédita» donde la IA otorga «superpoderes» a los periodistas para investigar y procesar datos, pero advierte sobre la velocidad de los cambios que están reconfigurando el ecosistema mediático.
