El estado de California, en Estados Unidos, oficializó la creación de la Salton Sea Conservancy, una nueva reserva estatal que busca acelerar la restauración ambiental de un lago que enfrenta una severa crisis ecológica y de salud pública.
El gobierno del estado de California, liderado por el gobernador Gavin Newsom, anunció la creación oficial de la Salton Sea Conservancy, la primera área de conservación estatal en más de 15 años. La medida, establecida mediante la ley SB 583 impulsada por el senador Steve Padilla, tiene como objetivo central acelerar los trabajos de restauración ambiental del Lago Salton, el cuerpo de agua interior más grande de la región.
El lago, ubicado en los condados Imperial y Riverside cerca de la frontera con México, sufre una constante reducción que ha generado una crisis ecológica y de salud pública. Al retroceder, deja expuesto un lecho lacustre que libera partículas de polvo nocivas para los residentes del Valle Imperial. Además, su agua posee el doble de salinidad que el océano y sufre episodios de algas que emanan gases tóxicos.
«Durante demasiado tiempo, las comunidades que rodean el Lago Salton han soportado el peso de los desafíos ambientales y el abandono. Hoy, California está cambiando eso», declaró el gobernador Newsom al celebrar la medida. La nueva estructura administrativa buscará coordinar la inversión pública y fortalecer la supervisión de proyectos a largo plazo para promover un aire más limpio, proteger la salud pública y restaurar ecosistemas vitales.
Según informaron las autoridades, el estado ha invertido más de 500 millones de dólares desde 2019 en planes de gestión para el área. Entre las obras destacan proyectos de conservación de especies que abarcan miles de acres y utilizan estanques para preservar la fauna y suprimir el polvo. El lago también sirve como parada vital para más de 400 especies de aves migratorias.
El senador Padilla, autor de la norma, calificó al Mar de Salton como uno de los desastres ecológicos y de salud pública más urgentes del estado. La financiación para la conservación proviene de una combinación de fondos estatales, incluido un bono climático, y una aportación federal de 250 millones de dólares.
Si bien organizaciones locales como la Alianza Coachella Valley celebraron la creación de la reserva, su directora ejecutiva, Silvia Paz, advirtió que la entidad carece de facultades para abordar de manera integral todos los riesgos para la salud humana y que aún queda camino por recorrer para atender los impactos económicos y sanitarios completos en la zona.
