La técnica, que consiste en toques suaves en puntos específicos de la cabeza, es presentada por sus practicantes como un método para aliviar la tensión y promover un estado de relajación profunda. Especialistas en neurociencia han iniciado estudios para evaluar sus efectos.
Access Bars es una terapia no invasiva que consiste en la aplicación de toques suaves y sostenidos en 32 puntos específicos de la cabeza. Según sus facilitadores, el procedimiento busca liberar tensiones, reducir el estrés y contribuir a un estado de mayor relajación y claridad mental.
Una sesión típica tiene una duración aproximada de una hora, durante la cual el paciente permanece acostado. La práctica no involucra presión fuerte ni masajes, sino un contacto leve y constante en las zonas indicadas. Muchos participantes relatan experimentar una sensación de profundo descanso durante el proceso.
Desde el campo de la neurociencia, algunos investigadores han comenzado a estudiar los posibles efectos de esta técnica. Terrie Hope, neurocientífica canadiense, explica que, en sus observaciones, el método podría facilitar una regulación del sistema neurológico, promoviendo un estado de mayor calma en el sistema nervioso central. No obstante, aclara que no se trata de una cura definitiva para ninguna condición, sino de una herramienta complementaria no farmacológica.
Estudios preliminares citados por sus proponentes, como los dirigidos por Hope, reportan que un porcentaje significativo de participantes experimentó una mejora en la sensación de ansiedad y en la coherencia de los patrones cerebrales tras una sesión. Otra investigación, focalizada en personas con estrés, indicó que el 76% reportó una disminución relevante de este sentimiento.
Taiana Wipplinger, especialista en el método, destaca que los efectos más comunes relatados por los usuarios incluyen una relajación inmediata, una disminución de la «charla mental» negativa y, con sesiones recurrentes, una mayor perspectiva frente a situaciones potencialmente estresantes. La diferencia fundamental que señalan sus practicantes con otras técnicas de relajación, como los masajes o la meditación mindfulness, radicaría en la generación de cambios a nivel neurológico que se sostendrían en el tiempo, aunque esta afirmación requiere de mayor evidencia científica consolidada.
La experiencia personal de quienes se someten a la terapia varía. Algunos describen una mente más «despejada» y una sensación de paz interna, similar a la lograda con prácticas constantes como el yoga, mientras que otros destacan principalmente el profundo descanso obtenido.
