La compañía de Jeff Bezos compró la empresa de satélites en una operación que busca acelerar el desarrollo de su constelación Amazon LEO y competir en el mercado de conectividad espacial, donde Starlink lleva la delantera.
Amazon concretó la adquisición de la empresa de satélites Globalstar por 11.570 millones de dólares, tras una semana de negociaciones. El objetivo principal de esta operación es reforzar su proyecto de Internet satelital, Amazon LEO, que avanza a un ritmo más lento de lo previsto, e intentar competir con el dominio que Starlink, de Elon Musk, ejerce en el mercado global de conectividad desde el espacio.
La transacción también incluye un acuerdo estratégico con Apple, que había invertido más de 1.000 millones de dólares en Globalstar el año pasado. Esta adquisición refleja la intensa competencia en el sector de las telecomunicaciones espaciales, donde la escala y la velocidad de despliegue son factores críticos para la sostenibilidad del negocio.
Con esta compra, Amazon suma a su portfolio las estaciones terrestres y la constelación de 24 satélites de Globalstar, que se encuentra en proceso de evolución hacia una nueva configuración. El plan de Amazon LEO es ambicioso: pretende tener unos 3.200 satélites en órbita para 2029, con la mitad operativa antes del plazo regulatorio de julio. Sin embargo, su servicio de Internet satelital, inicialmente previsto para 2026, ha sido postergado para fines de este año.
En contraste, Starlink ya cuenta con aproximadamente 10.000 satélites en órbita baja, proporcionando conectividad en zonas remotas. Expertos del sector, como Armand Musey de Summit Ridge Group, señalan que Amazon se ha quedado rezagada en banda ancha satelital, pero que la adquisición de Globalstar le permite acelerar su implementación en tecnología de conectividad directa entre móvil y satélite (D2D), un área donde Globalstar posee conocimiento acumulado.
Globalstar, que opera en más de 120 países, ofrece a Amazon una cobertura geográfica consolidada y experiencia en servicios para verticales industriales como agroindustria, logística y minería. La transacción está sujeta a aprobación regulatoria, aunque Brendan Carr, presidente de la FCC, ya se mostró favorable al acuerdo.
