Ubicada en el norte de Chubut, la emblemática estancia fundada en 1920 fue recientemente readquirida por la familia Stocker, quienes combinan la actividad hotelera con la conservación de una pingüinera y fauna marina local.
En el norte de Chubut, a poco más de una hora de Puerto Madryn, se encuentra la Estancia El Pedral, un establecimiento fundado en 1920 que ha sido protagonista de una historia familiar y de conservación. Recientemente, los hermanos Sebastián y Santiago Stocker readquirieron el casco de la estancia, que funciona como hotel, reintegrando la propiedad a la familia que estuvo ligada a la zona por décadas.
Sebastián Stocker, ingeniero agrónomo, relata que su vínculo con la conservación comenzó con los pingüinos. En 2008 se avistaron las primeras parejas de pingüinos de Magallanes en las costas de la estancia. Con el apoyo del biólogo Pablo García Borboroglu, se creó en 2012 un refugio natural que hoy alberga, entre septiembre y abril, a unos 10.000 ejemplares, además de cormoranes, lobos y elefantes marinos.
La historia de la estancia se remonta al vasco Félix Arbeletche, quien construyó la casa de estilo normando entre 1920 y 1923. Tras varias generaciones y ventas, la propiedad fue adquirida en 1991 por Rosemarie Reuter, abuela de los actuales dueños. El casco, separado del campo, tuvo distintas etapas como hotel, gestionado por familias vinculadas a los González Bonorino y luego por empresas, hasta su compra final por los Stocker en 2025.
Hoy, el hotel abre en temporada (del 15 de septiembre al 15 de abril) y ofrece a sus huéspedes excursiones a la pingüinera, almuerzos con cordero al asador, visitas al faro de Punta Ninfas, al galpón de esquila y senderos como el Cañadón del Guanaco. La gestión familiar está a cargo de Miriam Vázquez, esposa de Sebastián, quien recibe a los visitantes.
La readquisición permite a la familia trabajar de manera integral en la conservación de la fauna marina, uniendo la historia del lugar con un proyecto turístico sustentable en la Patagonia argentina.
