El piloto argentino de Alpine realizó su última exhibición en el circuito callejero de Palermo ante unas 500.000 personas, dejando una huella imborrable en el automovilismo local.
El Road Show de Franco Colapinto en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó su punto máximo de adrenalina con la última salida del Lotus E20 a la pista. Ante una multitud estimada en 500.000 personas, el piloto de Alpine cumplió el deseo de acelerar un Fórmula 1 frente a su familia y su público, dejando una huella imborrable en el circuito callejero montado en Palermo.
Franco Colapinto manejó la mítica «Flecha de Plata» de Fangio en Buenos Aires. Durante esta tercera tanda, el pilarense volvió a demostrar por qué es el fenómeno deportivo del momento. En lo que fue su última pasada con el motor V8 a pleno rendimiento, Colapinto no escatimó en maniobras: deleitó a los presentes con aceleraciones extremas y los clásicos «donuts» que llenaron de humo y pasión las avenidas Del Libertador y Sarmiento.
Esta experiencia tuvo un sabor especial para Franco, quien pudo compartir su presente en la élite del automovilismo mundial con los fanáticos que lo apoyan a la distancia en cada Gran Premio. Para cerrar el evento, Colapinto recorrió nuevamente el circuito a bordo de un micro descapotable. Esta instancia permitió un contacto más directo y cercano con la gente, sirviendo como despedida oficial antes de que el piloto emprenda viaje para retomar la temporada de Fórmula 1 en el GP de Miami.
Entre una lluvia de papeles celestes y blancos y al ritmo de las ovaciones de medio millón de personas, el piloto se mostró visiblemente conmovido, firmando banderas y devolviendo el cariño de una multitud que lo despidió como a un verdadero héroe nacional. Fue el broche de oro para un evento histórico.
