El índice InCAIR cayó a 40,82 puntos, con una baja mensual de 1,73 puntos y 8,41 puntos por debajo del promedio de 2025. Expertos vinculan la desaceleración a la incertidumbre política local y factores internacionales.
El mercado inmobiliario rural registró en marzo una desaceleración que encendió alertas en el sector. Según el índice InCAIR, elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), el indicador cayó a 40,82 puntos, con un descenso mensual de 1,73 puntos y una diferencia de 8,41 puntos por debajo del promedio de 2025.
En diálogo con este medio, Abel Real, ex presidente de la CAIR, explicó que la baja responde a una combinación de factores. “La coyuntura política interna y las dudas que genera sobre el rumbo económico impactan sobre nuestra actividad”, señaló. A esto se suma la volatilidad internacional: “Con la guerra en Oriente, hubo una volatilidad en los combustibles y los fertilizantes, lo que influye en la toma de decisiones”.
Real indicó que los precios de los campos agrícolas parecen haber alcanzado un techo. “Los precios ya subieron, están en un techo máximo. No van a seguir subiendo porque no hay nada que indique que vayan a hacerlo”, afirmó. Según detalló, los campos clase 1 en zona núcleo se negocian en torno a los 17.500 dólares, aunque algunas operaciones rozaron los 20.000 dólares.
La escasez de oferta de campos agrícolas está impulsando el interés hacia campos mixtos y ganaderos. “El comprador opta por alejarse y por comprar un campo mixto”, sostuvo Real. Además, persiste la cautela entre los inversores ante la posibilidad de un cambio en las políticas hacia el agro. “Está siempre esa sombra o ese fantasma de poder, de que suceda lo que sucedió en décadas anteriores”, expresó.
Pese a la desaceleración, Real consideró que la tierra sigue siendo un refugio de valor. “Es una buena inversión, por supuesto, excelentísima inversión”, concluyó.
