El actor británico, famoso por interpretar a Frank-N-Furter en ‘The Rocky Horror Picture Show’ y a Pennywise, sufrió un derrame en 2012 que lo dejó en silla de ruedas. Hoy reflexiona sobre su vida, su carrera y su resiliencia.
Timothy James Curry, conocido mundialmente por sus papeles de villanos icónicos, cumple 80 años con una historia de superación personal. En 2012, un derrame cerebral lo dejó en silla de ruedas y le exigió reaprender a hablar. «Volví a nacer», declaró el actor, quien asegura que su masajista le salvó la vida al insistir en llamar a un médico cuando no presentaba síntomas.
Curry saltó a la fama en 1975 con The Rocky Horror Picture Show, donde interpretó a Frank-N-Furter. La película, que inicialmente fue un fracaso de taquilla, se convirtió en un clásico de culto tras proyectarse en horarios de trasnoche. «Sé quién quieras ser, y ten el valor de hacerlo», destacó el actor sobre el mensaje del filme.
En 1990, encarnó a Pennywise en la adaptación televisiva de It, de Stephen King. También participó en Annie (1983), Leyenda (1985), Mi pobre angelito 2: perdido en Nueva York (1992) y Los tres mosqueteros (1993), además de prestar su voz a numerosos personajes animados.
Entre los papeles que no pudo conseguir, Curry mencionó a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes —rol que quedó en manos de Anthony Hopkins— y a Marv en Mi pobre angelito, aunque luego participó en la segunda entrega de la saga.
Tras el derrame, el actor pasó meses de rehabilitación para recuperar el habla. «Odiaba no poder hablar», confesó. En 2016 reapareció en la celebración de los 40 años de The Rocky Horror Picture Show y en 2024 realizó un cameo en la película de terror Stream.
Sobre su presente, Curry afirmó: «Estoy en esta ridícula silla, todavía no puedo caminar. No podré cantar ni bailar próximamente. Pero el humor me salvó. Es parte de mi ADN». Incluso bautizó a su brazo izquierdo inmovilizado como Teddy. «Experimenté con todo tipo de actitudes respecto a mi situación y siempre termino inclinándome hacia el lado positivo de la vida», concluyó.
La muerte de su padre cuando él tenía 12 años marcó un giro en su vida, pero el actor asegura que la autocompasión no es su camino: «¿Por qué eres tan importante como para compadecerte?»
