El presidente ruso, Vladimir Putin, presidió este sábado el desfile del 81° aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi, en un evento que duró 45 minutos y no contó con tanques ni misiles, en el marco de una tregua acordada con mediación de Estados Unidos.
El presidente ruso, Vladimir Putin, encabezó este sábado el desfile militar por el Día de la Victoria en la plaza Roja de Moscú, en el 81° aniversario de la derrota de la Alemania nazi. La celebración duró aproximadamente 45 minutos y se caracterizó por la ausencia de tanques, piezas de artillería y misiles intercontinentales, algo que no ocurría desde 2007. Tampoco desfilaron cadetes, según reportes de medios locales.
La tregua de tres días (9, 10 y 11 de mayo) fue anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que la solicitud fue realizada directamente por él y agradeció su aceptación. Tanto Rusia como Ucrania confirmaron el alto el fuego, que incluye un canje de mil por mil prisioneros de guerra. El Kremlin destacó que la tregua es una «fiesta sagrada para todos», incluidos los ucranianos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, firmó un decreto especial en el que autorizaba la celebración del desfile militar en Moscú, aunque el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que «no necesitamos permiso de nadie». Por su parte, el asesor presidencial Yuri Ushakov calificó la medida de «payasada».
Moscú acusó a Kiev de violar el alto el fuego en zonas alejadas de la capital, mientras que las autoridades rusas bloquearon el internet móvil en el centro de Moscú durante varias horas como medida preventiva. Al evento asistieron cinco líderes extranjeros: Bielorrusia, Malasia, Laos, Kazajistán y Uzbekistán. También se registró la presencia por primera vez de soldados del Ejército Popular de Corea del Norte, que combatieron en la batalla de Kursk.
En su discurso de más de ocho minutos, Putin rindió homenaje al pueblo soviético y destacó la «capacidad de resistencia» del pueblo ruso. Afirmó que «combaten contra una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN» y que «nuestros héroes siguen avanzando». También recordó que el Ejército Rojo «salvó» a Europa y criticó a los países que, según él, se volvieron «cómplices» de los crímenes hitlerianos. Concluyó diciendo: «La victoria fue y será siempre nuestra».
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, se reunió con Putin en el Kremlin, pero no participó en el desfile. No asistió ningún líder occidental al evento.
