A pesar de los gestos de acercamiento, la disputa entre el PRO y La Libertad Avanza se intensifica en la Ciudad de Buenos Aires, donde ambos espacios compiten por el mismo electorado de centroderecha.
En el entorno del presidente Javier Milei comienzan a asumir que la verdadera disputa política de los próximos meses será por la Ciudad de Buenos Aires, según fuentes cercanas al oficialismo nacional. Aunque en el círculo de Mauricio Macri aún se mencionan posibles acuerdos con La Libertad Avanza, la mesa chica libertaria considera que la competencia electoral en el distrito porteño es inevitable.
En el Gobierno nacional relativizan la reciente aparición pública de Macri en Olivos y la interpretan como parte de una estrategia para negociar poder en territorio porteño. Cerca del Presidente sostienen que “el clamor” alrededor del exmandatario apunta directamente a la discusión electoral por CABA.
La Ciudad de Buenos Aires representa mucho más que un distrito electoral para el PRO: es su último gran bastión histórico, el territorio donde el macrismo construyó su identidad política desde 2007 y desde donde proyectó su llegada a la Casa Rosada. Perder ese control frente a La Libertad Avanza tendría un impacto simbólico y estratégico enorme para el espacio amarillo.
En el entorno libertario aseguran que no hay intención de cerrar un acuerdo integral en la Ciudad y que, por el contrario, buscan consolidar una estructura política propia. Mientras en algunas provincias pueden convivir armados compartidos con dirigentes del PRO, en CABA ambos espacios compiten por el mismo electorado urbano, antikirchnerista y de centroderecha.
Ese escenario expone un dilema para Jorge Macri. El jefe de Gobierno necesita sostener la identidad política del PRO sin romper definitivamente con Milei, cuyo caudal electoral en la Ciudad sigue siendo alto. Al mismo tiempo, en el oficialismo nacional creen que el desgaste de la gestión porteña después de casi dos décadas de gobierno abre una oportunidad inédita para disputar el distrito.
La discusión también atraviesa a dirigentes históricos del PRO. Mientras algunos promueven un entendimiento con los libertarios para evitar una fragmentación que favorezca al peronismo, otros consideran que ceder la Ciudad sería el principio del fin para el partido fundado por Macri.
Detrás de la tensión aparece, además, una pelea de liderazgo. Milei busca consolidar a La Libertad Avanza como la nueva referencia dominante de la derecha argentina, mientras que Macri intenta evitar que el PRO quede absorbido por el oficialismo nacional. En ese contexto, la Ciudad de Buenos Aires funciona como el territorio donde ambos proyectos pueden medirse cara a cara.
La relación entre Mauricio Macri y Javier Milei atravesó distintas etapas desde la irrupción del libertario en la política nacional. Aunque durante años se mostraron como dirigentes con perfiles distintos, compartieron críticas al kirchnerismo y una mirada similar sobre la economía, lo que permitió varios acercamientos políticos y personales. El vínculo se fortaleció después de las elecciones generales de 2023, cuando Macri respaldó públicamente a Milei en el balotaje frente a Sergio Massa.
Sin embargo, con el correr de los meses también aparecieron tensiones y el PRO nunca terminó de cerrar la discusión sobre cuánto debía acercarse el partido al oficialismo libertario. Mientras algunos dirigentes impulsaron una integración plena con el Gobierno, otros empezaron a advertir sobre el riesgo de que el macrismo perdiera identidad política frente al avance de Milei.
La Ciudad de Buenos Aires terminó convirtiéndose en el principal punto de fricción, ya que mientras el PRO busca defender su bastión histórico, La Libertad Avanza pretende consolidarse como la fuerza dominante del espacio no peronista, lo que transformó una relación que supo tener gestos de cooperación en una competencia abierta por el liderazgo político y electoral.
