Jorge García Cuerva pronunció un discurso en la Catedral Metropolitana que generó reacciones en el oficialismo. El presidente Javier Milei respondió con declaraciones radiales.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció un discurso durante el Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana en el que advirtió sobre un posible “desmembramiento social”. Las declaraciones generaron reacciones en el oficialismo.
El diputado Bertie Benegas Lynch escribió en su cuenta de X: “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del Gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”.
Según fuentes consultadas, el presidente Javier Milei hizo llegar un mensaje al arzobispo en el que expresó que “no es el momento para confrontar con la iglesia”. En una entrevista radial, Milei declaró: “No tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate. Me parece que eso es supervalioso”. También señaló que consideraba exagerado hablar de “terrorismo” en redes sociales.
El gobierno no quiere poner en riesgo la posible visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre próximo. Una pelea pública con la iglesia podría afectar la gira que prepara por Sudamérica el actual jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano.
La relación del presidente Milei con la Iglesia católica y con el Papa Francisco experimentó cambios. Milei calificó anteriormente a Francisco como “el representante del maligno en la tierra” y posteriormente dijo que “fue el argentino más importante de la historia”.
Durante el Tedeum, García Cuerva se refirió a quienes utilizan el “discurso de odio en redes”. Milei pasa horas en su cuenta de X publicando y republicando mensajes contra quienes lo critican. Milei sostiene que los Diez Mandamientos contienen la base estructural del capitalismo de libre empresa y los valores judeocristianos.
El arzobispo advirtió que “la sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte”. La misma expresión fue utilizada por Jorge Bergoglio en el Tedeum del 25 de mayo de 2002, meses después de la crisis social y económica de ese año.
