El ingeniero aeroespacial australiano Ben Biggs y su socio Aidan, del canal Drone Pro Hub, fabricaron un dron que alcanzó una velocidad promedio de 685 km/h, superando el récord anterior de 659 km/h.
El ingeniero aeroespacial de origen australiano Ben Biggs y su compañero Aidan, responsables del canal de YouTube Drone Pro Hub, fabricaron un modelo de dron capaz de viajar a un ritmo nunca antes registrado. El diseño fue hecho para superar el récord que ostentaba otra empresa de aeronaves, y ahora busca ingresar en las estadísticas de Guinness.
Para que el aparato alcance semejante velocidad, los creadores lo dotaron de unas hélices especiales.
Los impresionantes vuelos del «Blackbird» y los motivos de su creación
Ben Biggs y Aidan, del popular canal Drone Pro Hub, dieron a conocer su última versión del dron llamado «Blackbird». Para hacerlo, subieron un video en el que puede vérselos maniobrando el aparato, que viajó a una velocidad inédita para un dron.
En la prueba en la que se desplazó viento a favor, alcanzó los 730 kilómetros por hora, mientras que, cuando se movió en sentido contrario, llegó hasta los 640 km/h, por lo que el promedio de los dos vuelos fue de 685 km/h.
Tanto la marca máxima como la promedio convierten al Blackbird en el dron más rápido jamás construido hasta la fecha, pues ambas cifras superan el anterior récord de 659 km/h registrado por la empresa Bell con el “Peregreen V4”. Aunque su registro todavía no ha sido homologado oficialmente por Guinness World Records, la invención despierta una enorme expectativa dentro de la comunidad de ingeniería aeronáutica y de los aficionados a la FPV (First Person View, la tecnología que permite pilotar el dron en primera persona mediante video en tiempo real).
El proyecto del actual Blackbird nació después de que Drone Pro Hub perdiera su anterior récord. A finales de diciembre de 2025, con un modelo anterior de este dron, había logrado una velocidad cercana a los 626 km/h, pero poco después el equipo Bell consiguió superarlos. La respuesta de Biggs y Aidan fue inmediata: rediseñar por completo el sistema de propulsión del Blackbird, especialmente las hélices.
Hélices inclinadas y dentadas: la clave de la velocidad del Blackbird
El secreto técnico del nuevo récord del Blackbird reside en las hélices de fibra de carbono fabricadas a mano. A simple vista pueden parecer similares a las de cualquier dron de altas prestaciones, pero incorporan dos diferencias fundamentales.
La primera es un ángulo de ataque extremadamente pronunciado respecto a la dirección de vuelo. Los creadores no revelaron el grado exacto de inclinación de las hélices, aunque sí confirmaron que se trata de una configuración poco habitual incluso dentro del mundo de los drones de velocidad.
La segunda, probablemente la más llamativa, son los bordes de ataque dentados de las palas. En lugar de un perfil completamente liso, las hélices presentan pequeñas estrías con forma de “diente de sierra”. Esta geometría genera microvórtices (pequeños remolinos de aire) en el punto donde el aire impacta por primera vez contra la pala.
Según explican los desarrolladores, esos microvórtices permiten mantener adherido el flujo de aire sobre la superficie de la hélice incluso bajo ángulos de ataque muy agresivos. Sin ellos, el flujo se separaría antes de tiempo, reduciendo drásticamente la eficiencia aerodinámica. En términos técnicos, el diseño estabiliza la capa límite y evita pérdidas de sustentación y empuje a velocidades extremas.
