A casi dos meses de la suspensión de operaciones de Magnicharters, el pago de liquidaciones a los trabajadores se encuentra en un limbo legal. La empresa, declarada insolvente por su fundador, se niega a reconocer adeudos laborales, mientras que el proceso de conciliación con el sindicato ha fracasado, dejando a cientos de empleados sin una solución clara.
El pago de liquidación a los trabajadores de Magnicharters podría extenderse indefinidamente tras la ruptura con el sindicato y la negativa de la empresa a reconocer adeudos laborales. El proceso legal no ha encontrado una salida que garantice la compensación de quienes resultaron afectados por el cese de operaciones.
A casi dos meses de la suspensión, la incertidumbre se agrava por la falta de acuerdos y la resistencia del empresario fundador, Luis Fernando Bojórquez Maza, a asumir compromisos ante tribunales y autoridades laborales.
La dirigencia sindical reconoció que la vía de la conciliación ha fracasado y que la desconfianza de los empleados hacia el sindicato impide una estrategia colectiva. La insolvencia declarada por Bojórquez no ha sido superada ni por gestiones legales ni por la intervención de las autoridades.
El sindicato llamó a los afectados a buscar asesoría con el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral o la PROFEDET. La alternativa de huelga permanece como única herramienta de presión colectiva.
Magnicharters suspendió operaciones desde abril, dejando a cientos de trabajadores sin empleo ni salario. El dueño, Luis Bojórquez, ha rechazado los convenios de liquidación y no ha aceptado firmar ningún acuerdo. El sindicato reconoció que los esfuerzos de conciliación han fracasado y que la desconfianza de la base complica cualquier alternativa legal.
En asambleas recientes, la dirigencia sindical expuso que los intentos de obtener pagos conforme a derecho han sido bloqueados por la empresa, que primero promovió un concurso mercantil —desechado por un juez— y enseguida solicitó la quiebra directa. Según los dirigentes, esta estrategia busca retrasar el pago de indemnizaciones.
La suspensión de actividades afectó a cientos de familias que dependen de la empresa, además de dejar deudas superiores a 150 millones de pesos con agencias de viajes. Magnicharters tampoco ha cumplido con su obligación de depositar bienes a favor de los empleados, como ordenó un juez laboral.
El sindicato admitió ante el tribunal que no existe margen de negociación y que solo la presión legal, como la huelga o demandas individuales, podría destrabar el conflicto.
En la última reunión sindical, se subrayó que quienes ya hayan iniciado demandas individuales deberán seguir ese proceso de manera separada. Para el resto, la vía colectiva sigue abierta, aunque el ambiente de desconfianza ha debilitado la unidad entre los trabajadores.
Los puntos clave del conflicto incluyen:
- La negativa reiterada de la empresa a pagar liquidaciones o firmar convenios.
- La insolvencia declarada por Bojórquez, que impide ejecutar resoluciones judiciales.
- El fracaso de la conciliación y la falta de protección tras el rechazo al concurso mercantil.
- La recomendación de buscar asesoría legal independiente para decidir los siguientes pasos.
El sindicato señaló la desconfianza de los trabajadores y la falta de unidad, y reconoció que la prolongación del conflicto depende de la voluntad de la empresa para cumplir con sus obligaciones legales.
La próxima audiencia está confirmada para el 16 de junio en modalidad virtual, donde el Centro Federal enviará invitaciones específicas.
