La actriz protagoniza «Por el placer de volver a verla» junto a Miguel Ángel Solá, una obra que la hace evocar a su madre y muchas de las elecciones que marcaron su vida.
Mercedes Funes afirmó que trabajar con Miguel Ángel Solá era un gran sueño que se cumplió cuando el director Manuel González Gil la convocó para hacer «Por el placer de volver a verla». La obra está de gira por el Gran Buenos Aires y el interior del país, y en agosto recalará en la sala Picasso del Paseo La Plaza.
La actriz, que interpreta a una madre, declaró que este personaje la conectó con su infancia y, especialmente, con su mamá. También habló de su historia de amor con el periodista y conductor Cecilio Flematti, y reflexionó sobre algunas decisiones que tomó a lo largo de su vida.
Funes llegó de un ensayo, se maquilló y pidió un té con limón. Luego se dispuso a responder preguntas sobre su carrera y su vida personal.
—¿Se te cumplió un deseo? —se le preguntó.
—¡Sí! —respondió—. Tenía muchas ganas de trabajar con Miguel. Y además es una preciosísima obra de teatro que tiene que ver con la identificación de lo más humano que todos tenemos, y es ese vínculo con nuestra madre o, como digo yo, con quien haya sido el regazo.
Funes interpreta a una madre sin haber sido madre. Explicó que en la obra, el personaje de Miguel Ángel Solá tiene un reencuentro onírico con la madre en distintos momentos de su vida. «Esta madre y este hijo tenían un vínculo muy lúdico relacionado con la pasión por los libros», sostuvo.
—¿Cómo construiste a esta madre? —se le consultó.
—Mi personaje es una mujer ama de casa de los años 60. Madre, esposa, protectora, trabajadora del hogar. Muchos hemos sido criados por una de esas mujeres —afirmó.
La actriz señaló que la obra la llevó a revisar su relación con su mamá. «De chica, mi mamá siempre me llevó a ver teatro, a ver a la Filarmónica, a La Camerata. Siempre hablábamos sobre libros o cuentos», recordó.
Funes comentó que su madre nunca le dijo que fuera actriz, sino que quería que estudiara una carrera universitaria. «Mi mamá nunca me dijo que fuera actriz, al contrario, quería que estudiara una carrera universitaria porque tenía miedo de que, sin un título, me muriera de hambre», declaró.
En cuanto a la convocatoria para la obra, Funes dijo que Miguel Ángel Solá es uno de los actores que más admira. «Cuando trabajé con Manuel González Gil, nuestro director, en ‘Me duele una mujer’, supe de la amistad entrañable que tienen ellos dos. Entonces le dije a Manuel que quería trabajar con Miguel y lo recordó cuando la vida cambió, Miguel volvió al país y apareció esta obra», relató.
La actriz también habló sobre su organización durante las giras. «Deposito todo en Cecilio y en las cuidadoras de mi perro, que lo mandamos a una guardería cuando me voy porque es intenso y es mucho trabajo para una sola persona», explicó.
Funes mencionó que está ensayando un unipersonal sobre el edadismo. «El texto tiene que ver con el edadismo… Cada vez parece que el mundo se achica más para mucha gente», sostuvo.
Consultada sobre si le falta algo por no haber sido madre, respondió: «No me falta nada. No me queda un espacio vacío. Amo profundamente a las infancias, las observo, y desde mi lugar trato siempre de brindarles todo el afecto desde el rol que me toca».
Sobre su relación con Cecilio Flematti, afirmó: «Somos una familia ensamblada, como muchas. Cecilio tiene un hijo que ya es un hombre, pero lo conocí hace nueve años y atravesé toda su adolescencia».
—¿Qué trajo este amor a tu vida? —se le preguntó.
—Muchas cosas me trajo, pero creo que la más contundente es sentir que estás con los dos pies adentro —respondió.
