Durante las excavaciones previas a la construcción de la autopista D35, cerca de Hradec Králové, en Bohemia, se descubrió un asentamiento celta de gran escala con monedas de oro y plata, joyas y evidencias de producción artesanal.
Una autopista suele pensarse como una línea hacia el futuro: asfalto, velocidad, transporte y conexión entre ciudades. Pero a veces, antes de avanzar, el suelo obliga a mirar hacia atrás.
Eso ocurrió cerca de Hradec Králové, en Bohemia, República Checa. Durante las excavaciones preventivas realizadas antes de la construcción de la autopista D35, los arqueólogos descubrieron un asentamiento celta de gran escala, asociado a la cultura de La Tène.
El sitio ocupa unas 65 acres (aproximadamente 26,3 hectáreas), una superficie más de diez veces mayor que muchos asentamientos regionales comparables de su época. Según Archaeology Magazine, allí se recuperaron más de 13.000 bolsas de materiales arqueológicos, entre ellos monedas de oro y plata, joyas, ámbar báltico, cerámicas de calidad y evidencia de producción artesanal.
Los arqueólogos identificaron restos de producción de cerámica, trabajo de vidrio y acuñación de monedas, lo que sugiere que no era un poblado menor, sino un centro económico activo. La presencia de ámbar báltico es especialmente relevante. Ese material viajaba largas distancias desde el norte de Europa hacia regiones del centro y del sur del continente. Por eso, los investigadores creen que el asentamiento pudo haber formado parte de la famosa Ruta del Ámbar, una red de intercambio que conectaba el mar Báltico con el Mediterráneo.
El sitio también se destaca porque no presenta fortificaciones visibles. Esa ausencia puede indicar que su poder no dependía de murallas, sino de comercio, producción, circulación de bienes y relaciones regionales. Los especialistas lo vinculan con los boios, un pueblo celta asociado históricamente a Bohemia, aunque sin inscripciones directas la atribución étnica no puede considerarse cerrada.
El hallazgo fue presentado por instituciones arqueológicas y recogido por medios especializados. La obra pensada para conectar regiones modernas terminó revelando que, hace más de dos mil años, ese mismo paisaje ya formaba parte de una red internacional de caminos, mercancías y poder.
