La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ratificó un conjunto de medidas económicas impulsadas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, luego del aval del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. La aprobación se produjo en un plazo excepcional y en medio de una crisis económica agravada por cortes de electricidad y escasez de alimentos.
La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ratificó este jueves un amplio paquete de reformas económicas impulsado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, un día después de recibir el aval del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). La aprobación se produjo menos de una semana después de que las medidas fueran anunciadas oficialmente.
Durante la reunión del Comité Central, Díaz-Canel pronunció un discurso en el que reconoció que parte de los problemas económicos del país tienen origen interno. “Hay obstáculos que no vienen de afuera, ni del bloqueo”, afirmó, y señaló “la lentitud, la burocracia y las normas que impiden a quienes quieren producir”.
El programa de reformas contempla una mayor autonomía para las empresas estatales y los gobiernos municipales, medidas para reactivar la producción agropecuaria, facilitar operaciones de comercio exterior y reformular el esquema de asistencia social. También incluye la posibilidad de que los cubanos residentes en el exterior inviertan en igualdad de condiciones con empresas estatales y capitales extranjeros, así como una reducción de estructuras ministeriales y una transformación del sistema de subsidios, que se concentraría en sectores considerados vulnerables.
Díaz-Canel mencionó a China y Vietnam como ejemplos de países que introdujeron mecanismos de mercado sin modificar el esquema de partido único. Según el economista Carmelo Mesa-Lago, las empresas estatales concentran alrededor del 80% de la actividad económica cubana.
Las reformas recibieron el apoyo de Raúl Castro, quien a sus 95 años sigue siendo una figura influyente del sistema político cubano. A través de una carta leída ante el Comité Central, el exmandatario consideró que las medidas resultarán beneficiosas. El primer ministro Manuel Marrero aseguró que las reformas “no implican en ningún sentido renunciar a la responsabilidad social del Estado”.
La aceleración del proceso reformista se produce en un contexto de crisis económica profunda, con cortes de electricidad de hasta 30 horas consecutivas en algunas regiones, escasez de alimentos, medicamentos y agua potable, y la salida de empresas vinculadas al turismo y el transporte marítimo. También se registraron manifestaciones espontáneas y cacerolazos en distintos barrios de La Habana.
El contexto internacional incluye la presión de la administración de Donald Trump, que condicionó una mejora en la relación bilateral a la implementación de cambios económicos y políticos. El vicepresidente estadounidense JD Vance sostuvo que Washington sigue de cerca los movimientos del Gobierno cubano: “Si toman decisiones inteligentes, vamos a tener una relación mucho mejor con esa isla”, afirmó.
La población observa los anuncios con cautela. “Es una mentira, llevamos 67 años así y cada día empeora”, declaró Iris, una trabajadora de 58 años afectada por los cortes de energía. En contraste, Mario González, gerente de un restaurante de La Habana, señaló: “Ofrecen una oportunidad que puede o no materializarse”.
