Un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires desarrolló nanotransportadores que permiten que la curcumina llegue al cerebro de forma efectiva, mostrando en experimentos iniciales una mejora en la formación y consolidación de recuerdos.
Buenos Aires, 23 de junio (NA) – Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) logró encapsular curcumina dentro de nanopartículas de tamaño inferior a un glóbulo rojo, con el objetivo de que el compuesto llegue de forma efectiva al cerebro. Los resultados de los primeros experimentos indicaron una mejora en la formación de memorias, tanto en la fase de consolidación como en la de reconsolidación.
Según un informe del centro educativo al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la curcumina –el polifenol que otorga el color amarillento a la especia Curcuma longa– es conocida por sus propiedades antioxidantes y protectoras. A partir de ese conocimiento, los investigadores evaluaron si al llegar al cerebro podía influir en la formación de recuerdos.
“Lo primero que hay que destacar es que este es un proyecto de investigación básica, donde la generación de conocimiento es fundamental. Es una etapa muy preliminar, pero pareciera, en primera instancia, que tenemos una facilitación de los procesos de consolidación y reconsolidación de la memoria. Y eso es clave”, explicó Mariano Boccia, profesor e investigador del Laboratorio de Neurofarmacología de los Procesos de Memoria de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.
Boccia agregó: “La eficacia de un medicamento no depende únicamente del principio activo, sino también de la tecnología farmacéutica, porque es lo que en última instancia vehiculiza al activo para que llegue en cantidad suficiente al sitio donde debe actuar y lograr el efecto farmacológico deseado”.
El equipo del Laboratorio de Nanomedicinas del Instituto de Tecnología Farmacéutica y Biofarmacia, dirigido por Diego Chiappetta, utilizó nanotecnología para crear transportes microscópicos. “Un nanotransportador es una pelotita que tiene un tamaño nanométrico, menos de 200 nanómetros. Son algo muy pequeño, que no se ve a simple vista, caben varias veces dentro de un glóbulo rojo. A esa escala, las propiedades físicas y químicas cambian, y el cuerpo las procesa de manera diferente. Y esa nano esfera va a vehiculizar un fármaco”, indicó Chiappetta.
En enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, se produce un procesamiento erróneo de ciertas proteínas que lleva a que las neuronas funcionen mal y eventualmente mueran. Las propiedades de la curcumina vehiculizada abren una posibilidad para revertir o atenuar esos deterioros celulares. El camino desde un experimento hasta un medicamento aprobado para uso humano puede llevar décadas e implica ensayos clínicos con miles de pacientes. No obstante, el trabajo acumulado es sólido y la comprensión de estos mecanismos abre las puertas al desarrollo de estrategias contra trastornos cognitivos severos.
