La periodista Astrid Pikielny y el politólogo Andrés Malamud publicaron “Operación Argentina” (Planeta, 2026), un libro de conversaciones que recorre las últimas cuatro décadas de democracia en el país, con énfasis en la llegada de Javier Milei al poder.
La obra, estructurada como un diálogo entre la periodista Astrid Pikielny y el politólogo Andrés Malamud, aborda las ilusiones y desencantos de la democracia argentina desde 1983 hasta la actualidad, con especial atención a la presidencia de Javier Milei. Según los autores, Milei concentra atributos como “temeridad, arrojo y pragmatismo”, valorados por una parte de la ciudadanía.
En el libro se sostiene que “sigue siendo Milei, y no su partido, el que encarna lo que queda de ilusión”. Malamud afirmó que “la digitalización contribuyó a desintermediar la representación. Si uno puede intercambiar mensajes públicos directamente con el líder, ¿para qué precisa poleas de transmisión?”. La obra postula que La Libertad Avanza se convirtió en un instrumento creado por el poder y no para el poder, utilizado por Milei para gobernar de manera eficiente en términos de recursos, negociación y práctica política.
Otra hipótesis central del libro es que el éxito de la gestión libertaria se medirá en el futuro con criterios como la evolución de la inflación y la estabilidad macroeconómica, más allá de una posible reelección en 2027. Los autores comparan esta vara con la del gobierno de Raúl Alfonsín, cuyo legado se mide por la permanencia democrática y la alternancia en el poder.
Respecto al estilo de gobierno, el texto señala que “no arriesga casi nada. Por eso está cómodo con la disrupción y el riesgo”. En otro pasaje, se lee: “En un juego de conflicto conviene cumplir las amenazas”. La obra menciona que Milei ejecutó advertencias en momentos tensos, como cuando vetó leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario, lo que llevó a la oposición a necesitar dos tercios de cada Cámara para revertir vetos.
Pikielny observó que el presidente “parece despreciar a los políticos pero no la política”, mientras que Malamud indicó que “hace que las cosas pasen” y convence de que “conviene rendirse”. El libro sugiere que el libertarianismo canalizó un resentimiento social preexistente, manifestado en internas partidarias, regionalismos y tensiones entre la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal. Malamud declaró: “Lo único irreversible es la muerte”, y añadió que “la democracia aquí aún sigue viva”.
