Un especialista en dermatología explicó las razones detrás del dolor en algunos granos de acné. La clave está en la profundidad de la obstrucción del poro y la inflamación resultante.
Los problemas dermatológicos forman parte de algunas de las consultas médicas más frecuentes y abarcan desde afecciones inflamatorias crónicas hasta alteraciones cutáneas transitorias que afectan a personas de todas las edades. Aunque muchas de estas manifestaciones se consideran leves, la ciencia ha demostrado que detrás de ellas existen procesos biológicos complejos en los que intervienen la inflamación, la actividad de las glándulas sebáceas y la respuesta del sistema inmunitario.
La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, actúa además como una barrera protectora frente a agentes externos, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento puede dar lugar a respuestas inflamatorias de distinta intensidad.
En el caso del acné, uno de los trastornos cutáneos más comunes, la aparición de granos responde a diferentes mecanismos que explican por qué no todas las lesiones presentan las mismas características. Algunas permanecen en la superficie de la piel y apenas generan molestias, mientras que otras evolucionan hacia formas inflamatorias que pueden resultar especialmente dolorosas.
Comprender qué ocurre bajo la piel permite explicar por qué dos lesiones aparentemente similares producen sensaciones completamente distintas. La localización de la obstrucción y la reacción inflamatoria que desencadena son factores determinantes en la evolución de cada grano, según explican los especialistas en dermatología.
El dolor asociado a algunos granos tiene una explicación anatómica y no depende únicamente de su tamaño o de su aspecto externo. Emiliano Grillo (@dr.emilianogrillo en TikTok), especialista en Dermatología Estética y Láser de Clínicas Cliniem, señaló que la clave reside en el lugar donde se produce la obstrucción del poro. “La diferencia está en el nivel de obstrucción en la glándula, en el poro”, afirmó el dermatólogo.
Cuando esa obstrucción se produce en capas profundas de la piel, el organismo responde con un proceso inflamatorio que puede resultar especialmente molesto. Según Grillo, “cuando la obstrucción es interna, está debajo de tu piel, eso va a formar un quiste inflamatorio”. Estas lesiones profundas suelen corresponder a formas más inflamatorias del acné y, además de permanecer durante más tiempo, pueden dejar cicatrices si no reciben el tratamiento adecuado.
El motivo por el que estos granos generan dolor está relacionado con la presión que ejerce la inflamación sobre las estructuras que se encuentran bajo la superficie cutánea. En palabras del especialista, “esa inflamación va a comprimir nervios, estructuras nerviosas, que hacen que duela”. Es precisamente esa compresión la que provoca la sensación dolorosa que muchas personas experimentan incluso antes de que el granito sea visible desde el exterior.
En cambio, no todas las lesiones acneicas siguen este mismo proceso. Cuando la obstrucción permanece en la parte más superficial del poro, la respuesta inflamatoria es mucho menor y no llega a afectar a las terminaciones nerviosas. Esto explica que muchos granos apenas produzcan molestias, pese a ser visibles.
Grillo resumió esta diferencia al señalar que “cuando la obstrucción es superficial, el granito no va a comprimir ninguna estructura y, por lo tanto, va a ser indoloro”. En estos casos, la lesión suele limitarse a la superficie de la piel y no desencadena el mismo nivel de inflamación que los quistes profundos.
