El ayuntamiento del municipio de Yara, en Melbourne, decidió retirar las bicicletas eléctricas compartidas de la empresa Lime tras considerar que no cumplió con los estándares pactados. La compañía tiene 30 días para retirar las unidades de la vía pública.
El centro de Melbourne experimentará un cambio en su movilidad urbana tras la resolución adoptada por el ayuntamiento del municipio de Yarra, que decidió retirar las bicicletas eléctricas de la empresa Lime de las calles por incumplir los estándares mínimos pactados.
La medida, según reportó el diario británico The Guardian, surge después de un periodo de prueba de casi seis años, en el que la empresa líder del sector no logró satisfacer las expectativas del gobierno local respecto al buen uso y gestión de los vehículos compartidos.
El acuerdo, que permitía a Lime operar en barrios como Fitzroy, Richmond y Carlton North, finalizó tras una votación del consejo municipal realizada el martes. Las autoridades argumentaron que la compañía no evitó el abandono de unidades ni el bloqueo de aceras, además de no controlar el uso indebido, especialmente en casos de conducción bajo efectos del alcohol.
Según informó el diario británico, la teniente de alcalde de Yarra, Sharon Harrison, afirmó que existen “dos problemas: los usuarios de bicicletas eléctricas compartidas que se niegan a seguir las normas y no muestran ninguna consideración por los demás, y un operador que ha demostrado que no puede o no quiere gestionar sus operaciones de manera que los miembros de la comunidad estén seguros en las calles de Yarra”.
Los concejales señalaron que la prioridad debe estar en las necesidades de los peatones y en las obligaciones legales del municipio. Stephen Jolly, alcalde del distrito, remarcó la falta de beneficios para el ayuntamiento a pesar de que Lime obtuvo unos USD 2,5 millones en ganancias por el servicio desde enero de 2025, con un promedio de 614 trayectos diarios en la zona. “En realidad se están burlando de nosotros”, afirmó Jolly en declaraciones recogidas por The Guardian.
La rescisión del acuerdo implica que la empresa tendrá un plazo de 30 días para retirar las bicicletas eléctricas de la vía pública tras recibir la notificación formal. El contrato, que funcionaba bajo un memorando de entendimiento, contemplaba una fase piloto anual renovable, pero nunca se concretó un sistema permanente que permitiera al ayuntamiento recibir contraprestaciones económicas.
La decisión del ayuntamiento de Yarra impacta especialmente a los residentes locales, quienes representan la mayoría de los usuarios del servicio, según la concejal Sarah McKenzie. “La mayoría iban en bicicleta al trabajo, al transporte público o a pequeños negocios cercanos”, indicó en la sesión del consejo.
Por su parte, Jeremy Lawrence, portavoz de la organización comunitaria Streets Alive Yarra, propuso que el municipio instale estacionamientos para bicicletas eléctricas y cobre por el estacionamiento de autos, en lugar de eliminar el sistema.
El portavoz de Lime lamentó la resolución del ayuntamiento y calificó la interrupción del servicio como “totalmente innecesaria”. En un comunicado reproducido por el medio europeo, la empresa manifestó su decepción y puso énfasis en el impacto que tendrá la medida en el conjunto de la red de bicicletas eléctricas de la ciudad.
La jurisdicción de Yarra registra una de las tasas más altas de uso de bicicletas eléctricas compartidas en Australia. La decisión del consejo provocó que otros municipios del área metropolitana, como Melbourne, Darebin y Stonnington, consideren revisar sus acuerdos con operadores de movilidad urbana en los próximos meses.
El ayuntamiento abrió un nuevo proceso de licitación en diciembre, pero Lime fue la única empresa que se presentó. El martes, los concejales también rechazaron adjudicar el contrato a la compañía. El alcalde aclaró que la medida no prohíbe el uso de bicicletas eléctricas privadas, sino que busca asegurar que cualquier empresa que ofrezca servicios compartidos cumpla con los estándares mínimos y aporte beneficios directos a la comunidad. “Reabriremos la licitación si alguna empresa se presenta y cumple con los requisitos mínimos”, puntualizó.
Se prevé que el municipio de Melbourne evalúe la posibilidad de establecer un sistema permanente de bicicletas eléctricas compartidas antes de fin de año, en busca de un equilibrio entre la oferta de alternativas de movilidad y la regulación para evitar inconvenientes a los peatones y residentes.
