Un estudio de 2023 documentó efectos ansiolíticos de la lavanda. La industria de la belleza incorpora fragancias funcionales diseñadas para regular el sistema nervioso.
El uso de fragancias funcionales, creadas no solo para agradar sino para producir efectos en el organismo, se expande en la industria de la belleza. Según informes de la consultora WGSN, se prevé una convergencia entre perfumería y neurociencia, con productos que buscan regular el sistema nervioso y reducir los niveles de cortisol.
Un estudio publicado en 2023 en la revista Healthcare, realizado por investigadoras de la Universidad de Konkuk en Seúl, documentó los efectos ansiolíticos de la inhalación de aceite esencial de lavanda. En el campo de la neurocosmética, especialistas señalan que ciertos aromas actúan sobre el sistema límbico, vinculado a la emoción y la memoria.
La propuesta de los denominados ‘neuroaromas’ incluye formatos de cuidado corporal y del hogar, como cremas para reducir la ansiedad antes de dormir, difusores para acompañar el fin de la jornada y perfumes de almohada con melatonina, hormona que regula el ciclo de sueño. Un ejemplo citado es un perfume de almohada de lavanda de La Provence, adquirido en París, que incluye melatonina en su composición.
No obstante, los especialistas subrayan que la base para una correcta aplicación de cualquier fragancia sigue siendo la higiene personal y de la ropa. Un perfume aplicado sobre una base descuidada no se mezcla, sino que compite con los olores de fondo, y el olfato humano es sensible a esos contrastes. También se recomienda usar desodorantes sin fragancia marcada o neutros para evitar combinaciones que alteren el aroma elegido.
La autora de la nota original es asesora de imagen.
