La industria del cáñamo en Colombia avanza con respaldo legal desde 2022, pero su reglamentación sigue incompleta, lo que genera obstáculos para productores y empresas del sector.
La industria del cáñamo en Colombia se presenta como una oportunidad para generar empleo en territorios postergados, aunque su desarrollo enfrenta demoras en la reglamentación. La Ley 2204 de 2022 estableció un marco legal para el uso industrial y científico del cáñamo, pero su implementación aún depende de normas transitorias.
El abogado Walter Aguirre Mazo explicó que la ley fijó un contenido de THC igual o inferior al 0,3%, pero mientras se completa la reglamentación sigue vigente el límite del 1% establecido en el Decreto 811 de 2021. Esta coexistencia de normas genera incertidumbre para los interesados en el cultivo y procesamiento del cáñamo.
Elena Escobar, ingeniera y líder del sector en Urabá, afirmó que la planta fue estigmatizada por intereses industriales. «Tanto la industria algodonera como la industria licorera satanizaron el cáñamo», declaró. Escobar destacó que del cáñamo se obtienen textiles, bioplásticos, materiales de construcción y grafeno, y que la planta absorbe CO2, lo que la hace apta para bonos de carbono.
Carlos Álvarez, fundador de Agrogreencol, señaló que su empresa trabaja con genética legal de cáñamo y ofrece semillas, plántulas y asistencia técnica a agricultores. «En Colombia, las comunidades rurales necesitan ingresos legales, cultivos resilientes al clima e industrias sostenibles», afirmó. Agregó que los tallos y fibras pueden transformarse en bloques de bioconstrucción y otros materiales.
Aguirre Mazo sostuvo que el cáñamo debería tratarse como una cadena agroindustrial y no como una sustancia controlada. «Un cultivo destinado a fibra, alimentos, materiales o construcción no puede tratarse administrativamente como si su objeto principal fuera la producción de sustancias fiscalizadas», expresó. También propuso que la reglamentación sea sencilla y proporcional al riesgo real del cultivo.
En cuanto a la sustitución de economías ilícitas, Aguirre Mazo indicó que el cáñamo permite «sustituir economías ilícitas por economías industriales legales», a diferencia de los programas que solo reemplazan un cultivo por otro. Mencionó que detrás de cada plantación existe una cadena que transforma la fibra en materiales de construcción, textiles o autopartes, y el grano en alimentos y aceites.
El registro de operaciones de la industria se realiza a través del Sistema de Información de Operaciones de Cannabis del Ministerio de Agricultura, donde empresas y cultivadores deben inscribir sus proyectos. El cáñamo se utiliza en alimentación, textil, construcción, cosmética, automotriz y otros sectores.
