Un experimento de la Universidad de Zúrich y el centro Agroscope utilizó ropa interior de algodón para medir la actividad biológica del suelo en aproximadamente 1.000 puntos de Suiza.
Más de 2.000 calzoncillos fueron enterrados en distintos suelos de Suiza como parte de un proyecto de ciencia ciudadana. La iniciativa fue llevada a cabo por la Universidad de Zúrich (UZH) en conjunto con el centro federal suizo de investigación agrícola Agroscope.
El proyecto, denominado “Prueba con calzoncillos”, consistió en que 1.000 voluntarios enterraron un par de ropa interior de algodón y 12.000 bolsitas de té en aproximadamente 1.000 lugares del país. El objetivo fue comprender la actividad de los organismos del suelo y recopilar datos científicos.
Tras dos meses, los participantes desenterraron las prendas, las fotografiaron y las enviaron al laboratorio junto con una muestra de suelo para su análisis.
Los resultados mostraron que la descomposición de la ropa interior varió según la ubicación. La tasa de descomposición fue utilizada como indicador de la actividad biológica: cuanto más activos son los organismos del suelo, más rápido se descompone el material de algodón.
En los jardines privados se registró la descomposición más rápida, con los niveles más altos de materia orgánica. En los céspedes se observó menor actividad biológica, mientras que los campos agrícolas y prados presentaron un nivel intermedio.
Marcel van der Heijden, profesor de agroecología de la UZH y codirector del estudio, afirmó: “Nuestros resultados demuestran que la forma en que se gestiona el suelo puede afectar significativamente tanto a la vida microbiana como a la calidad del suelo”.
Los investigadores propusieron un “índice de ropa interior” como una forma de ilustrar los procesos del suelo y concienciar sobre la necesidad de protegerlo.
