La empresa cordobesa Circularis produce durmientes sintéticos a partir de plástico reciclado mediante un proceso que combina molienda, formulación especial y radiación. La firma tiene un contrato con Belgrano Cargas y abrió una filial en Chile.
En Monte Cristo, a 25 kilómetros de la ciudad de Córdoba, la empresa Circularis fabrica durmientes para el ferrocarril, crucetas para tendidos eléctricos y perfiles para la construcción a partir de plástico reciclado. La compañía nació en 2013 como una start up en el garaje de la casa del ingeniero agrónomo Raúl Frola, su esposa Mónica, abogada, y sus hijos Franco, licenciado en Administración, y Giuliano, contador.
Según informó la empresa, el proceso comienza con convenios con 60 cooperativas y 60 municipios que preclasifican los residuos plásticos. «Segregar en origen es mucho más eficiente que hacerlo en la planta», declaró a Clarín Franco Frola. La materia prima se divide en plásticos rígidos, como envases de lavandina y champú, y blandos, como bolsas y envolturas. Ambos se muelen y, mediante un desarrollo conjunto con la Universidad Nacional de Córdoba, el INTI y la CNEA, se obtiene una formulación especial y una radiación que permite fabricar durmientes más resistentes y durables que la madera.
La empresa produce durmientes sintéticos con bloques de 24 centímetros de ancho, 20 centímetros de alto y longitudes de 2 a 4,5 metros, con pesos de entre 70 y 150 kilos. La CNEA aporta una máquina de aceleradores lineales que irradia una pequeña parte del plástico reciclado, lo que mejora las capacidades físicas del material.
En 2017, Raúl Frola viajó a una feria internacional en Moscú y descubrió la posibilidad de usar plástico para durmientes ferroviarios. En 2021, la empresa se constituyó formalmente y se incorporó como socio director Sergio Lavagna, ingeniero industrial e hijo del ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Circularis factura 2,5 millones de dólares al año.
El Belgrano Cargas seleccionó a la empresa en 2023 mediante una licitación internacional para el suministro de durmientes. El contrato está por vencer y la Administración de Infraestructura Ferroviaria llamó a una nueva licitación internacional. Circularis abrió una filial en Chile y concretó su primera exportación de durmientes. «Para Chile no solo significa reutilizar el plástico sino que perduren sus bosques de madera. Además se trata de un material más seguro, porque la madera se deteriora rápido. Su uso se extiende unos 50 años, mientras el sintético puede llegar a los 1.000 años», afirmó Lavagna.
La empresa también presta servicios a otras compañías para la disposición final de sus residuos. Este año, Circularis estuvo entre las cinco empresas del mundo elegidas por este desarrollo.
