La iniciativa de Joaquín De la Torre para federalizar los municipios del primer y segundo cordón del Conurbano bonaerense reabrió el debate sobre la gobernanza metropolitana en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Especialistas señalan que la fragmentación institucional es el principal obstáculo para el desarrollo regional.
La propuesta de federalizar los municipios del primer y segundo cordón del Conurbano bonaerense, impulsada por el exintendente de San Miguel Joaquín De la Torre, instaló en la discusión pública el debate sobre la gobernanza de la Región Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un tema que se discute desde hace casi seis décadas en el ámbito académico.
El AMBA concentra a un tercio de la población del país y está compuesta por 43 gobiernos de distintos niveles que intervienen de forma descoordinada, lo que representa el nivel de fragmentación institucional más alto del país, según el texto original.
La iniciativa de De la Torre propone un recorte territorial para federalizar los municipios del primer y segundo cordón. Sin embargo, el texto señala que esta alternativa no contempla la realidad sistémica de la metrópoli, ya que las dinámicas de la población trascienden los límites administrativos y políticos.
El texto menciona como ejemplo la situación de chicos del Conurbano que cruzan el Riachuelo en bote para ir a la escuela en la Ciudad de Buenos Aires, hecho ocurrido hace un par de semanas, y que se relaciona con el olvido de una licitación para mantener las escaleras del puente. Los vecinos también reportan problemas de seguridad en el trayecto.
Según el texto, el principal obstáculo para el desarrollo de Buenos Aires no reside en su dimensión, escala poblacional ni en la falta de respuestas técnicas, sino en la persistencia de su fragmentación institucional: la multiplicidad de jurisdicciones que conviven y actúan sobre un mismo territorio sin un «gobierno de lo metropolitano» que las articule.
El texto sostiene que plantear una solución a la realidad metropolitana del AMBA es un desafío político que exige definir temáticas donde es indispensable generar marcos de acuerdos sostenidos, a partir de una visión planificada compartida, y avanzar hacia un organismo común que traduzca esos consensos en políticas públicas concretas.
La nota original finaliza afirmando que la viabilidad como metrópoli y el destino de quienes la habitan dependerán de la capacidad de institucionalizar consensos para una gobernanza regional sostenible, justa y equitativa.
