En entrevista con Modo Fontevecchia, el sacerdote y referente de los Curas Villeros sostuvo que la ley sancionada no será efectiva sin recursos para la contención y reinserción de adolescentes. También se refirió a las políticas de discapacidad y a la justicia social.
El sacerdote católico Jorge ‘Padre Pepe’ Di Paola afirmó que la aplicación del Régimen Penal Juvenil, que fija la edad de imputabilidad en 14 años, requiere financiamiento estatal para garantizar lugares adecuados y equipos de trabajo para la contención y reinserción social de los adolescentes. Lo hizo durante una entrevista en Modo Fontevecchia, de +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), conducida por Jorge Fontevecchia.
Di Paola es referente del movimiento de Curas Villeros y actualmente se desempeña como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en La Banda, Santiago del Estero. Durante el diálogo, analizó la controversia en torno al debate por el Régimen Penal Juvenil y la baja en la edad de imputabilidad.
«Una vez sancionada la ley, cuando se produce este fallo o este pronunciamiento de la jueza, en el fondo el planteo es: ya la ley está hecha, el tema es cómo se plantea una ley en donde no está garantizada la inversión para que se haga esa reforma que se pretendía hacer», declaró el sacerdote.
El Padre Pepe sostuvo que la Iglesia, a través de Cáritas Argentina, Pastoral Carcelaria y Pastoral Social, había presentado su postura a los legisladores antes de la sanción. Señaló que la experiencia de los Hogares de Cristo y del trabajo en barrios populares indica que «muchas veces se entra mal y se sale peor» en el sistema penal, especialmente en el caso de adolescentes en situación de vulnerabilidad.
Consultado sobre los fallos judiciales que declararon inconstitucional la ley en la Provincia de Buenos Aires y otro pronunciamiento en la Ciudad de Buenos Aires, Di Paola diferenció los casos y reiteró que su presentación se refirió al fallo de Lomas de Zamora. «La ley no es inconstitucional. Lo que es necesario es que la aplicación de la ley cuente con los recursos para que se haga de manera eficiente», expresó.
El sacerdote también se refirió a las políticas de discapacidad y mencionó la decisión del Gobierno de revisar la ley de discapacidad. Al respecto, consideró «extraordinario» que se haya elegido el Cottolengo de Don Orione para una señal sobre dónde poner la mirada, en el contexto del anuncio de la visita del Papa León XIV.
«Para nosotros, volver al concepto de la justicia social —tan denigrado y tan mal interpretado por esta gente— realmente es un desafío muy grande. Porque nosotros pensamos una sociedad en donde el otro es el hermano», afirmó Di Paola.
El Padre Pepe desarrolló su labor pastoral en la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-24 y Zabaleta, Barracas; en la Villa de la Cárcova y en la Parroquia San Juan Bosco de San Martín. Desde febrero de 2024 reside en Santiago del Estero, donde continúa replicando sedes del Hogar de Cristo para asistir a jóvenes en situación de calle.
