El Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios registró una variación interanual de -1,1% en agosto de 2026 y una variación desestacionalizada de -0,8% respecto a julio. La serie se ubica 2,1% por debajo del máximo observado a principios de 2025.
El consumo de los hogares argentinos registró una caída de 1,1% interanual en agosto de 2026, según el Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). El informe señaló que el indicador mostró una variación desestacionalizada de -0,8% frente a julio.
De este modo, el IC registró una variación interanual de -1,1%, marcando nuevamente una cifra negativa tras el crecimiento observado en julio.
De acuerdo con la entidad, la serie desestacionalizada —que elimina los efectos estacionales propios de cada mes— continúa oscilando sobre una media en niveles similares desde fines de 2024, que son relativamente bajos en términos de la historia reciente. La medición de agosto se ubica 2,1% por debajo del máximo observado a principios de 2025.
Para la CAC, la continuación del sendero de reducción de la inflación puede ser la clave para volver a empujar el crecimiento del ingreso de los hogares (y por ende su capacidad de consumo) en los próximos meses.
Dinámica heterogénea por rubros
Al analizar el comportamiento sectorial, la CAC remarcó que se observa nuevamente una dinámica mixta en las variaciones interanuales respecto a los valores de agosto de 2025:
- Indumentaria y calzado: creció 4,9% i.a., con un aporte positivo de 0,3 p.p. (puntos porcentuales) al desempeño del índice general. No obstante, desde la Cámara aclararon que esta variación se ve influida por la comparación contra el bajo nivel de la serie en agosto de 2025, donde resultaba -1,4% menor al mismo mes del 2024.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: presentó un crecimiento estimado de 4,8%. Desde la CAC explicaron que nuevamente, el crecimiento de la demanda eléctrica explica buena parte del desempeño del rubro.
- Transporte y vehículos: experimentó una fuerte caída interanual de 11,4%. La entidad atribuyó esta retracción al retroceso interanual en el patentamiento de automóviles, los cuales atravesaron una contracción de 18,6%.
- Recreación y cultura: mostró una variación de -8,2% i.a., marcando un desempeño irregular para este año tras haber crecido en meses previos.
- Resto de rubros: Experimentaron una caída interanual de 0,2% en agosto. En este segmento, los niveles de consumo se ubican apenas superiores a los de agosto de 2019, mes tomado de referencia como previo a la pandemia.
En relación con los bienes de consumo masivo (FMCG), el informe señaló que para julio pasado mostraron una retracción interanual en su consumo al caer 2,6% respecto al mismo mes de 2025, aunque en la comparación desestacionalizada intermensual el índice se incrementó 4,2% con respecto a junio.
El impacto del crédito y la compra de bienes durables
Un factor clave para entender la coyuntura del consumo radica en el comportamiento de las herramientas de financiamiento. Tras un bienio 2024-2025 en el que el crédito en términos reales creció de forma significativa empujado por tarjetas de crédito, préstamos personales, prendarios e hipotecarios, el escenario cambió durante el presente ejercicio.
Para 2026, las tarjetas de crédito y los préstamos tanto personales como prendarios han entrado en un leve pero constante retroceso, encadenando varios meses de caída tras el estancamiento en el que entraron a fines de 2025. La única excepción la constituyen los préstamos para la vivienda: De modo contrario, el crédito hipotecario continúa su trayectoria ascendente, aunque lo hace de forma atenuada.
Esta evolución crediticia impacta de forma directa en el consumo de bienes durables. Dado el lógico vínculo entre préstamos y compra de bienes durables, las series tienden a tener comportamientos similares, subraya el informe.
De este modo, tanto el patentamiento de automóviles y el consumo de electrodomésticos, exhiben una contracción en lo que va de este año, mientras que las escrituras de inmuebles, por su parte, no crecen en los últimos meses, pero tampoco pierden los elevados niveles ganados en los últimos dos años, a tono con el comportamiento del crédito hipotecario.
