Investigaciones académicas analizan las motivaciones detrás de la exhibición de bienes costosos y su relación con la autoestima, el estatus social y el contexto cultural.
Un auto costoso estacionado donde todos puedan verlo, fotografías de unas vacaciones exclusivas o un reloj de lujo que aparece deliberadamente en las redes sociales. Mostrar lo que tenemos puede parecer una simple demostración de riqueza, pero la psicología del consumo muestra que detrás pueden existir motivaciones muy diferentes.
Una de ellas es comunicar estatus, éxito o pertenencia a determinado grupo. En otras circunstancias, una compra puede ayudar a reforzar una imagen de nosotros mismos que sentimos amenazada. Sin embargo, exhibir bienes materiales no permite concluir automáticamente que alguien sea inseguro o tenga baja autoestima.
Qué es el consumo conspicuo
El concepto de “consumo conspicuo” fue desarrollado originalmente por el economista y sociólogo estadounidense Thorstein Veblen a fines del siglo XIX y continúa siendo estudiado por investigadores del comportamiento del consumidor.
Describe el consumo visible de determinados bienes no solamente por su utilidad, sino también por lo que permiten comunicar ante los demás. Un reloj, por ejemplo, puede cumplir la función práctica de mostrar la hora. Pero ciertas marcas y modelos también pueden funcionar como señales de riqueza, prestigio o posición social.
Cuando los objetos hablan por nosotros
Los bienes materiales pueden convertirse así en símbolos. La ropa, el auto, el teléfono o incluso los lugares elegidos para viajar pueden transmitir información sobre el grupo social al que una persona pertenece o al que aspira pertenecer.
Eso no significa que cualquiera que compre algo costoso lo haga para impresionar. La motivación puede ser la calidad, el diseño, el interés personal o simplemente la posibilidad económica de adquirirlo. La diferencia aparece cuando hacer visible la posesión se convierte en una parte importante de su valor.
Qué es el consumo compensatorio
Existe otra línea de investigación especialmente interesante: el llamado consumo compensatorio. Los investigadores Naomi Mandel, Derek Rucker, Jonathan Levav y Adam Galinsky desarrollaron un modelo para explicar qué ocurre cuando existe una distancia entre cómo una persona se percibe y cómo desearía verse.
En algunas situaciones, los productos pueden utilizarse simbólicamente para reducir esa diferencia. Alguien que siente amenazada determinada dimensión de su identidad podría buscar un producto asociado con éxito, poder, atractivo o reconocimiento social.
Pero los propios investigadores describen varias posibles respuestas psicológicas, no una reacción universal basada en comprar y exhibir.
Qué relación existe entre autoestima y ostentación
Una investigación publicada en 2021 analizó la relación entre clase social subjetiva, autoestima social y consumo conspicuo en participantes de Estados Unidos.
Entre quienes se percibían como integrantes de una clase social alta, una menor autoestima social estuvo relacionada con una mayor tendencia hacia el consumo conspicuo.
Los autores señalaron que, en determinadas circunstancias, exhibir bienes podía funcionar como una manera de preservar o reforzar una imagen social. Sin embargo, el mismo patrón no apareció de igual manera entre quienes se ubicaban en una clase social más baja.
Por qué el contexto cambia los resultados
Otra investigación, publicada en 2024 en Biological Psychology, mostró que la relación es todavía más compleja. El estudio de Beijing Normal University contó con 74 mujeres universitarias de China y analizó tanto asociaciones psicológicas como respuestas electrofisiológicas.
Los investigadores encontraron que el nivel socioeconómico podía modificar la relación entre autoestima y actitudes hacia el consumo conspicuo. Además, remarcaron que investigaciones anteriores habían obtenido resultados diferentes, lo que dificulta establecer una explicación válida para todas las personas.
Mostrar lo que tenemos no demuestra inseguridad
La ostentación puede responder al deseo de conseguir reconocimiento, comunicar estatus, pertenecer a un grupo o compensar una inseguridad. Pero también puede estar relacionada con preferencias personales, normas culturales o simplemente con disfrutar aquello que se posee.
Por eso, ver a alguien publicar constantemente sus compras, viajes o bienes costosos no permite reconstruir su autoestima ni su historia personal. La psicología encontró que los objetos pueden utilizarse para construir y comunicar identidad. Lo que no encontró es una regla según la cual detrás de cada demostración de riqueza exista necesariamente una carencia.
A veces, lo que compramos dice algo sobre cómo queremos que los demás nos vean. Pero el significado psicológico de mostrarlo depende de quién lo hace, en qué contexto y con qué intención.
