Un relevamiento de la Fundación Pensar, basado en datos del INDEC, indica que el 58% de los consultados tomó un préstamo, utilizó crédito o financió gastos. La irregularidad bancaria familiar alcanzó el 12,9% en julio de 2026 y el 54% declaró atrasos o incumplimientos por motivos económicos.
El informe de la Fundación Pensar, difundido en agosto de 2026, señala que el 58% de los argentinos consultados tomó un préstamo, utilizó crédito o financió gastos en los últimos meses. El porcentaje asciende al 63% entre las mujeres y al 65% en los sectores de menores ingresos.
El documento reconstruye, a partir de datos del INDEC, el porcentaje de hogares que recurrió a familiares o amigos para pedir dinero: 30% en servicio doméstico, 25% en hoteles y restaurantes, y 18% en industria, comercio y enseñanza. El informe atribuye estos valores a una mayor incidencia de la informalidad y a ingresos más inestables.
La irregularidad bancaria de las familias se ubicó en 12,9% en julio de 2026, frente al 5,6% de un año antes. En paralelo, el 54% de los consultados declaró haberse atrasado o dejado de pagar alguna obligación por motivos económicos durante los últimos meses. El informe aclara que ambos indicadores miden fenómenos diferentes y que no corresponde afirmar que más de la mitad de los argentinos se encuentra en mora bancaria.
Entre quienes tienen crédito, el 37% de los deudores de 18 a 25 años y el mismo porcentaje entre los de 26 a 35 años registraban mora. La proporción desciende con la edad hasta el 16% entre los mayores de 66 años. Pensar advierte que un deterioro temprano del historial crediticio puede condicionar el acceso futuro al financiamiento durante la etapa de formación laboral y patrimonial.
El informe indica que el 26% de quienes recurrieron al financiamiento lo destinó principalmente a comprar alimentos, el 21% a gastos cotidianos del hogar, el 15% a servicios, impuestos u otras obligaciones y el 14% a cancelar deudas anteriores. Alimentos, gastos cotidianos y servicios representan el 62% de los principales destinos declarados.
Los atrasos declarados alcanzan al 72% en los sectores de menores ingresos, al 43% en los sectores medios y al 30% en los altos. Entre quienes dejaron de pagar o se atrasaron, los servicios encabezan las menciones con 46%, seguidos por las tarjetas de crédito con 36% y los préstamos o deudas con 33%.
Mora Jozami, directora de Casa Tres, sostiene que la mora puede ser uno de los lugares donde la macro se encuentre o choque con el metro cuadrado. Plantea que la baja de la inflación, aunque valorada, no alcanza por sí sola cuando los ingresos resultan insuficientes, se restringe el consumo y una parte de los hogares debe recurrir al crédito para sostener sus gastos corrientes. En ese escenario, afirma, la deuda deja de ser exclusivamente un fenómeno financiero y comienza a impactar sobre las expectativas económicas y la percepción de bienestar.
El deterioro se concentra en el crédito al consumo. Los préstamos personales registran una irregularidad del 16,7% y las tarjetas del 12,8%, frente al 8,1% de los prendarios y el 1,6% de los hipotecarios. El informe advierte que los préstamos personales y las tarjetas suelen financiar necesidades de corto plazo y cuentan con menor respaldo patrimonial.
Pensar señala que la presión financiera sobre las familias no equivale a una crisis bancaria. La mora temprana se redujo del 6,6% en noviembre de 2025 al 4,4% en julio de 2026, pero la irregularidad bancaria familiar se encontraba en su máximo de la serie iniciada en 2010. Por eso, una desaceleración del deterioro no puede interpretarse como una normalización.
El informe plantea que la recuperación del crédito debe ir acompañada por ingresos sostenibles, prevención del sobreendeudamiento, mayor transparencia y herramientas de regularización. El desafío, sostiene Pensar, es que la estabilización macroeconómica pueda traducirse en mayor capacidad de pago dentro de los hogares y que el crédito vuelva a funcionar como una herramienta para ampliar oportunidades, en lugar de transformarse en un recurso necesario para sostener los gastos del mes.
La Fundación Pensar, fundada en 2005, es un centro de pensamiento y reflexión ligado al PRO, orientado a la formulación de políticas públicas y planes de gobierno. A partir de la convocatoria de especialistas, expertos y cuadros técnicos, desarrolla mesas de trabajo destinadas a elaborar propuestas y soluciones para las problemáticas de las distintas provincias.
