Una licenciada en psicopedagogía brinda recomendaciones para acompañar las tareas escolares. Además, lectores expresan opiniones sobre salud mental, justicia, defensor del Pueblo y pena de muerte.
Una licenciada en psicopedagogía, Antonella Pini, abordó en una carta la situación que se genera cuando los niños deben hacer la tarea escolar en casa. Según su escrito, ese momento puede convertirse en una discusión familiar. Pini propone preguntarse qué parte de la tarea resulta difícil: sentarse, comenzar, sostener la actividad, comprender la consigna o resolverla. También sugiere preparar el espacio, reducir ruidos, anticipar los materiales y construir un ritual para que el momento sea más previsible y autónomo.
La especialista aclara que acompañar no significa hacer la tarea por el otro. Recomienda leer juntos la consigna, explicarla con otras palabras, dar ejemplos o relacionarla con situaciones cotidianas. Asimismo, aconseja conversar con los docentes sobre si la consigna se trabaja en clase y si el estudiante puede comprenderla y resolverla allí. Pini sostiene que detrás de una tarea que cuesta no siempre hay falta de ganas, sino cansancio, una consigna no comprendida o un aprendizaje que necesita más tiempo.
En otra carta, Francisco Sciaky se refirió a la salud mental en Argentina. Afirmó que ha dejado de ser una discusión postergada para convertirse en una emergencia cotidiana. Señaló que, pese a la Ley Nacional de Salud Mental, existe una distancia entre el texto normativo y la realidad asistencial. Mencionó que el acceso a atención psicológica o psiquiátrica en el sistema público, obras sociales y prepagas está colapsado por la escasez de turnos, la falta de dispositivos territoriales y la fragmentación de la red asistencial. Indicó que esto impacta especialmente en jóvenes y adultos mayores, sectores con incremento sostenido de ansiedad, depresión y aislamiento. Sciaky consideró que abordar la salud mental exige dejar de tratarla como un asunto individual y asumirla como pilar de la salud pública y el bienestar social. Pidió fortalecer la atención primaria, priorizar la prevención y destinar recursos presupuestarios.
El profesor Eduardo Faroppa expresó en su carta que el mundo para el que fue educado no es en el que vive ahora. Sostuvo que antes los delincuentes iban a la cárcel y los honestos andaban en libertad; que los jueces y religiosos eran sagrados; que la policía combatía el delito; y que los políticos brillaban por su amor a la patria. Afirmó que hoy la situación se ha invertido y que los que deberían estar presos se lucen junto a jueces y aparecen en los medios como virtuosos y patriotas. Faroppa dijo que seguirá buscando el camino de la verdad y la justicia.
Patricio Oschlies escribió sobre el defensor del Pueblo. Señaló que hace años se incumple el artículo 86 de la Constitución porque no hay defensor del Pueblo. Definió a la institución como un puente de diálogo entre la ciudadanía y los gobernantes, que protege los derechos de los ciudadanos y controla las acciones del Estado. Consideró que un organismo autónomo puede mediar en cuestiones conflictivas y mejorar la convivencia democrática. Opinó que con más diálogo y respeto por las ideas ajenas podría haber una Argentina mejor.
Antonio Morgner se refirió al caso de Christa Pike y al debate sobre la pena de muerte. Afirmó que la espera de 30 años en el corredor es una tortura psicológica y que, en este caso, también hubo tortura física por un error en la aplicación de la inyección letal. Sostuvo que los crímenes aberrantes merecen una respuesta adecuada y que muchos condenados no pueden ni deben convivir en sociedad, pero consideró que eliminarlos físicamente retrotrae a lo más oscuro de la historia. Recordó que hace 35 años, durante el gobierno de Carlos Menem, se discutió el tema y que la escritora María Elena Walsh publicó un texto en Clarín que cerraba con la frase: «Cada vez que se alude a este escarmiento la humanidad retrocede en cuatro patas».
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