Un segundo vuelo con ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos aterrizó este jueves en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero, con 700 kits destinados a familias vulnerables de la provincia cubana de Matanzas. La carga permitirá continuar el proceso de entrega que lleva adelante la organización católica Cáritas en el occidente de Cuba.
El segundo vuelo con ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos aterrizó este jueves en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero, con 700 kits destinados a familias vulnerables de la provincia cubana de Matanzas. La carga permitirá continuar el proceso de entrega que lleva adelante la organización católica Cáritas en el occidente de Cuba.
El envío se suma a un primer cargamento que arribó a la Diócesis de Matanzas el pasado 14 de octubre, también con 700 núcleos familiares como destino inicial, seleccionados previamente por Cáritas Matanzas según criterios de vulnerabilidad establecidos por los donantes.
La distribución proseguirá en el territorio parroquial correspondiente a Unión de Reyes, Bolondrón, Güira de Macurijes y las comunidades rurales de esa zona, dentro de la Vicaría Nuestra Señora de la Caridad, según informó una nota de Cáritas Matanzas en redes sociales.
Los voluntarios de la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, junto a su párroco, Enrique Peñate Galán, se encargarán de repartir los kits de alimentos e higiene entre las familias identificadas como vulnerables.
La organización describió la tarea como “este camino de misericordia que busca bendecir a las familias en situación de vulnerabilidad según los criterios establecidos por los donantes”, de acuerdo con el comunicado difundido en redes sociales.
Sobre la primera etapa del reparto, Cáritas Matanzas señaló: “Damos gracias a Dios por la primera experiencia vivida en Alacranes y San Antonio de Cabezas, donde junto a los kits de alimentos e higiene fue posible llevar el abrazo de Cristo a los más necesitados”.
Los donativos forman parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia católica cubana canaliza dentro de un fondo de asistencia humanitaria de 100 millones de dólares, aprobado por el Gobierno estadounidense para apoyar al pueblo de Cuba, según ha informado Cáritas Cuba.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció en mayo esa partida como “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables”.
La primera carga del programa, de 18 toneladas, llegó a La Habana en julio. Le siguieron envíos a comunidades parroquiales de las diócesis de Villa Clara y Cienfuegos, en las provincias centrales, durante septiembre.
Desde principios de octubre, el reparto también alcanzó a la Diócesis de Camagüey, en el centro-este de la isla, y a la parroquia Gaspar en Ciego de Ávila, en la zona central del país.
La llegada de los donativos ocurre en un momento de escalada en la controversia verbal entre La Habana y Washington, considerado el de mayor tensión en las relaciones bilaterales en décadas.
El contexto se enmarca además en la crisis económica que atraviesa Cuba desde hace seis años, agravada por la pandemia, las políticas nacionales fallidas y las sanciones estadounidenses. Esa combinación ha provocado escasez de alimentos, combustible y medicinas, una inflación galopante, apagones prolongados y una dolarización parcial creciente.
Desde enero se sumó la política de “máxima presión” aplicada por Washington, con un cerco petrolero y, a partir de mayo, medidas secundarias contra sectores vitales de la economía cubana que reforzaron la crisis económica y energética de la isla.
