El orfebre argentino Juan Carlos Pallarols elabora una pieza litúrgica que será ofrendada al papa León XIV durante su visita a la Argentina el domingo 8 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires. La obra utiliza plata pura y bronce de municiones del conflicto de Malvinas.
El orfebre argentino Juan Carlos Pallarols prepara el Cáliz de la Paz, una pieza forjada en plata pura y bronce con municiones de Malvinas, que ofrendará al papa León XIV durante su visita a la Argentina en el marco de los encuentros oficiales del domingo 8 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires.
La pieza, realizada con metales nobles e insumos reciclados del conflicto bélico del Atlántico Sur, tiene como objetivo llevar un mensaje de paz global y reconciliación al Sumo Pontífice, según indicó el orfebre.
Las vainas servidas del conflicto de 1982 fueron fundidas y moldeadas para formar la base y los detalles ornamentales del vaso sagrado. A lo largo de 14 meses, el proyecto recorrió escuelas, plazas, hospitales e instituciones de diversas provincias del país. La itinerancia permitió que miles de personas dejaran su impronta a golpe de martillo y cincel en las planchas del metal.
En declaraciones a la agencia AFP, el maestro orfebre Juan Carlos Pallarols afirmó: “transformar el bronce de balas que mataron gente en un cáliz donde se celebra el amor y la paz es la forma más pura de sanación espiritual”. Asimismo, recalcó: “No es una obra mía, es el resultado de miles de golpes de martillo que los argentinos dieron con fe”.
La obra, denominada colectivamente como el Cáliz de la Paz, sintetiza la transformación del material bélico en un instrumento de fe y unidad. Para su confección, Pallarols convocó a ciudadanos de todo el territorio nacional a participar a través del tradicional cincelado participativo.
“Lo estamos haciendo para él y se lo vamos a entregar a él”, aseguró el orfebre a AFP en relación al papa León XIV en su taller situado en el centro histórico de Buenos Aires.
La base del cáliz está ornamentada con símbolos de las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. Lo acompaña una patena, el pequeño plato litúrgico que sostiene el pan durante la misa.
La combinación de la plata pura, materia prima identitaria de la región, con las municiones reutilizadas de Malvinas se enmarca en la tradición de la familia Pallarols, que desde hace más de dos siglos cultiva la platería rioplatense. El orfebre ya había utilizado este concepto en el cáliz entregado a Juan Pablo II en 1982.
