Una investigación periodística internacional reveló cómo ELEA produjo Pembrox, un biosimilar de Keytruda, y cómo Merck implementó una estrategia de patentamientos sucesivos para prolongar la exclusividad comercial del fármaco.
Una investigación periodística internacional, premiada por FOPEA, reveló cómo el laboratorio argentino ELEA desarrolló un biosimilar de Keytruda, uno de los medicamentos más utilizados en tratamientos contra el cáncer, y logró impulsar una reducción de su precio. El caso fue presentado en la columna Ronda de Investigación (RDI) por la pantalla de +Perfil, a cargo de la periodista Paula Bistagnino, quien explicó las estrategias de patentamiento de la farmacéutica estadounidense Merck, el negocio de los medicamentos de alto costo y las dificultades de acceso para los pacientes.
La investigación, titulada Patentes contra el cáncer: el caso argentino que forzó al gigante Merck a bajar el precio de su medicamento estrella, reunió a un equipo internacional. «124 periodistas de 48 medios de todo el mundo trabajando sobre esto», destacó Bistagnino.
Merck, Keytruda y el negocio de las patentes farmacéuticas
El trabajo analiza el caso de Merck, una farmacéutica estadounidense que desarrolló Keytruda, un medicamento utilizado para tratar distintos tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón y algunos cánceres de mama.
Según explicó Bistagnino, la compañía afirmó haber invertido 44.000 millones de dólares en la investigación y el desarrollo del fármaco, cuya dosis llegó a comercializarse por unos 5.000 dólares. «Es un mundo en el que el lobby es la moneda de cambio, en el que se mueve muchísimo dinero», sostuvo la periodista al describir el funcionamiento de la industria farmacéutica. Y agregó: «Detrás está uno de los negocios más importantes del mundo, de los negocios legales es de los que más mueve en el mundo».
La investigación expuso una estrategia de patentamientos sucesivos para prolongar la exclusividad comercial del medicamento. En ese sentido, Bistagnino explicó: «Merck desarrolló esto, con esta inversión que dicen mega millonaria, desarrolló este medicamento que se llama Keytruda, este tratamiento para el cáncer, y lo empieza a patentar, pero no solo lo empieza a patentar como corresponde, si querés, entre comillas, sino que teje como toda una red de patentamientos, uno detrás del otro en los países».
Sobre ese mecanismo, detalló: «Yo tengo este medicamento, ok, le cambio una cosita y lo patento en otro lado, y después lo patento en otro lado, porque las patentes vencen».
La periodista resumió el resultado de esa práctica como «toda una especie de telaraña de patentes que se garantizaban para ellos un negocio prácticamente para toda la vida».
ELEA y Pembrox: el desarrollo argentino que redujo los precios
El caso argentino cobró relevancia cuando el laboratorio ELEA, de Hugo Sigman, identificó la posibilidad de producir un biosimilar de Keytruda, denominado Pembrox. «En Argentina existe una ley de patentes de los medicamentos muy exigente, que se votó durante los años del kirchnerismo y que hace que no sea tan fácil acá patentar», planteó la periodista en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
Bistagnino describió cómo surgió la oportunidad para la compañía local: «Entonces, ¿qué encontró el laboratorio ELEA de Hugo Sigman? Que había un vacío acá, y que ellos podían desarrollar en Argentina un biosimilar, que es este otro que veíamos en la otra nota, el Pembrox, un biosimilar».
