La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) recomendó a miles de residentes que permanezcan en sus hogares en partes de California debido a que los niveles de contaminación por partículas finas (PM2.5) alcanzaron niveles “insalubres”. Su tamaño microscópico permite que penetren en los edificios y lleguen a las profundidades de los pulmones.
El contaminante PM2.5 es una de las principales amenazas para la calidad del aire y puede provocar graves riesgos para la salud, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
Debido a su tamaño extremadamente pequeño, de hasta 2,5 micrómetros de diámetro, estas partículas pueden ingresar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo.
De acuerdo con Airly.org, los PM2.5 son responsables de múltiples afecciones:
Este tipo de contaminación puede tener orígenes humanos o naturales. Las partículas finas provienen de emisiones industriales, gases de escape de los vehículos y la calefacción residencial.
Los incendios forestales, erupciones volcánicas y tormentas de polvo también lideran grandes cantidades de PM2.5 al aire.
La EPA estipuló que existen grupos de riesgo ante las partículas contaminantes: personas con afecciones cardiovasculares, personas con afecciones pulmonares, niños y adolescentes y adultos mayores.
Aquellos que sufran de obesidad y diabetes también pueden aumentar el riesgo de sufrir afecciones, de igual modo que las madres de recién nacidos y las mujeres embarazadas.
Para reducir la exposición a todo tipo de partículas, se deben tomar las siguientes medidas, según los especialistas:
En el caso de los ambientes cerrados, se tiene que eliminar el humo de tabaco, disminuir el uso de cocinas a leña y chimeneas, no encender velas y utilizar filtros de aire HEPA para atrapar hasta el 99,97% de partículas diminutas como polvo.
La agencia utiliza el Índice de Calidad del Aire (ICA) para monitorear y comunicar la calidad del aire en todo Estados Unidos. Este sistema asigna una puntuación numérica y clasifica la calidad del aire en seis grupos según su riesgo para la salud:
