Un recorrido por algunas de las curiosidades menos conocidas de la historia del Delta del Tigre, desde una residencia sobre el agua a principios del siglo XX hasta proyectos de transporte innovadores que nunca terminaron de despegar.
En 1907, la revista Caras y Caretas describía una peculiar vivienda sobre el río Luján: la casa flotante del teniente de navío Daniel Oliveira Cézar. Denominada «La Cautiva», esta residencia, que apenas calaba 75 centímetros, contaba con un gran salón comedor, varios camarotes, baño y agua corriente proveniente del río. Construida en un astillero de La Boca y fondeada en diciembre de 1906, se considera un antecedente remoto de los actuales countries náuticos.
En 1912, el entonces intendente de Tigre, Agustín García, impulsó obras de mejoras en las márgenes del río, incluyendo ramblas y embarcaderos. En un terreno de su propiedad también se alojaba lo que algunos registros señalan como el primer hidroavión construido en Argentina, destinado al traslado de turistas. Sin embargo, según el investigador aeronáutico Carlos A. García, citando a Francisco Halbritter, se trataría del «Argentino I», un avión construido en Tigre en 1911 que, pese a varios intentos y cambios de motor, nunca logró volar. La confusión con un hidroavión surgiría porque fue construido en un astillero a orillas del río Luján.
Otra curiosidad histórica es la línea de tranvías que unía la estación de Tigre (original del Ferrocarril del Norte) con el Tigre Hotel. De poco más de dos kilómetros, fue operada por el Ferrocarril Central Argentino, que la adquirió en 1893. El servicio fue suspendido en febrero de 1913 debido a las pérdidas económicas que generaba.
Finalmente, en enero de 1920, un aviso en el diario La Prensa promocionaba el «tranvía acuático del Delta». Se trataba en realidad de una embarcación con una amplia cubierta y asientos dispuestos como en un tranvía, impulsada por un motor naftero, que realizaba excursiones partiendo desde el muelle de la estación del Ferrocarril Central Argentino.
