Un menor falleció tras ser internado por un paro cardiorrespiratorio. La autopsia reveló lesiones cerebrales recientes y la fiscalía investiga el caso como un posible homicidio, sin imputados al momento.
Ángel López, un niño de 4 años, falleció en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, Chubut, luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio en su domicilio. El resultado preliminar de la autopsia determinó la presencia de lesiones recientes en la zona cerebral. La causa de la muerte aún no fue establecida, pero el Ministerio Público Fiscal investiga el caso como un posible homicidio, según informaron los fiscales Cristian Olazábal y Facundo Oribones.
El expediente judicial no tiene imputados, pero sí personas sospechadas: la madre del niño, Mariela Altamirano (28), y su pareja, cuya identidad no fue revelada. Ambos se encuentran en libertad pero bajo vigilancia policial en Comodoro Rivadavia.
«En la operación de autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense surgieron algunos traumatismos en la zona del cráneo. En base a esto se está tratando de dilucidar si las lesiones fueron producidas por una acción voluntaria o involuntaria», explicó el fiscal general Oribones.
Altamirano, por su parte, declaró a un medio local: «Yo no maté a mi hijo, lo protegí». Relató que el domingo pasado, al levantarlo para ir al baño, notaron que no respiraba, por lo que iniciaron maniobras de RCP y llamaron a una ambulancia.
Los fiscales señalaron que el niño vivía en un «estado de vulnerabilidad», en medio de denuncias cruzadas entre sus padres. Aunque no había alertas previas en el fuero penal, en el ámbito de la Justicia de Familia existían antecedentes. Fuentes judiciales informaron que la pareja del padre biológico había presentado una denuncia por violencia el año pasado, alegando que ella y Ángel eran víctimas. Dichas denuncias, según los fiscales, fueron desestimadas por falta de elementos de convicción.
El abogado del padre del menor indicó que su cliente había perdido la custodia hace cinco meses y no había tenido contacto desde entonces. La tenencia había sido otorgada a la madre por el juez de Familia Pablo López, en un proceso de revinculación tras el regreso de la mujer desde Córdoba.
