Un informe de la Fundación Tejido Urbano analiza la crisis habitacional en pequeñas localidades, donde una de cada cuatro viviendas está desocupada pese a la demanda insatisfecha, agravada por la falta de servicios básicos y recortes presupuestarios.
La crisis habitacional en Argentina presenta características particulares en las zonas rurales, donde una de cada cuatro viviendas se encuentra vacante, según un estudio reciente de la Fundación Tejido Urbano. El informe señala una contradicción: existe un parque de viviendas desocupadas, pero las comunidades locales enfrentan grandes dificultades para acceder a ellas.
Facundo López Binaghi, arquitecto y autor del reporte, explicó que el problema se debe a una combinación de factores. Por un lado, muchas de estas viviendas no están en condiciones habitables, carecen de documentación legal para su venta o sus propietarios las mantienen cerradas por razones afectivas. Por otro, la población enfrenta barreras como bajos ingresos, altos costos y una oferta limitada de créditos hipotecarios.
La situación se agrava por un marcado déficit de infraestructura y servicios básicos. El estudio indica que solo el 30% de la población rural accede a agua potable y apenas el 2% tiene conexión a red cloacal. López Binaghi afirmó que las poblaciones rurales «no son priorizadas frente a las urbanas», lo que desplaza sus necesidades urgentes.
La falta de mantenimiento en caminos y redes eléctricas envejecidas, sumada a la contaminación de napas en regiones como el sur de Córdoba y la provincia de Buenos Aires, profundiza la crisis. Además, el investigador señaló que servicios como educación y salud sufren un proceso de concentración en ciudades más grandes, lo que en algunos casos deriva en el cierre de escuelas y centros de atención primaria.
Este contexto se enmarca en un escenario de ajuste presupuestario. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destacó caídas de entre el 87% y el 100% en la ejecución de partidas para obra pública, transporte y desarrollo de infraestructura hidráulica en comparación con 2023.
El resultado, según el análisis, es un «círculo vicioso»: la retirada de servicios y la falta de inversión en infraestructura reducen el atractivo de las zonas rurales, expulsando población y profundizando el déficit habitacional tanto en el campo como en las ciudades receptoras.
