El equipo inglés, con una temporada irregular, intentará remontar un 2-0 en casa para seguir con vida en la máxima competición europea, mientras se especula sobre el futuro del cuerpo técnico.
Liverpool se prepara para un partido decisivo este martes en Anfield, donde deberá remontar un marcador de 2-0 frente al Paris Saint-Germain para avanzar a las semifinales de la Champions League. La eliminatoria llega en un contexto complejo para el club inglés, que atraviesa una temporada por debajo de las expectativas y con incertidumbre sobre el futuro de su entrenador, Arne Slot.
Los Reds, sexto campeón de Europa, confían en el historial de su estadio como fortaleza para lograr una hazaña similar a la remontada ante el Barcelona en 2019. El capitán Virgil van Dijk hizo referencia a esa gesta, instando al equipo a creer en la posibilidad de una «noche especial». Sin embargo, el rendimiento reciente del equipo, incluidas tres derrotas consecutivas antes de vencer al Fulham el pasado fin de semana, genera dudas.
La situación deportiva se ve acompañada por rumores de cambios. Mohamed Salah y Andy Robertson ya confirmaron su salida al final de la temporada, mientras que el nombre del exídolo Xabi Alonso suena con fuerza como posible reemplazo de Slot si la dirección decide un cambio. El técnico neerlandés, por su parte, pidió explícitamente el apoyo masivo de la afición local para el partido clave.
«Sabemos que necesitamos un rendimiento excepcional para pasar a la siguiente ronda, pero eso es completamente normal cuando te enfrentas a los campeones de Europa», declaró Slot en la previa. El entrenador del PSG, Luis Enrique, por su lado, calificó el encuentro como «un partido trampa», reconociendo el poder de Anfield.
Con la Premier League como único otro objetivo realista para la temporada, Liverpool busca salvar su orgullo y mantener vivas sus esperanzas europeas en lo que podría ser un punto de inflexión para el proyecto actual.
