La Vicepresidenta asistió a una misa en Almagro, en lugar de la ceremonia en Luján donde participaron figuras del oficialismo, y realizó declaraciones sobre su preferencia por actos «con la gente».
La vicepresidenta Victoria Villarruel no participó de la misa que se realizó este 21 de abril en la Basílica de Luján en homenaje por el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. Prefirió asistir a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos del barrio porteño de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.
En declaraciones a los medios, la funcionaria explicó su decisión: «Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios. La ceremonia [en Luján] tenía un contenido que era el recuerdo al Papa. Era una ceremonia que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas». Y agregó: «Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos».
Con el presidente Javier Milei en Israel, Villarruel quedó a cargo del Poder Ejecutivo, por lo que se esperaba su presencia en el acto oficial. En Luján sí estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. También asistieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el senador Eduardo ‘Wado’ de Pedro, y varios intendentes.
Este episodio se da en un contexto de tensiones públicas dentro del oficialismo. Recientemente, el presidente Milei concedió una entrevista donde acusó a la vicepresidenta de haber intentado boicotearlo y de distanciarse, recordando su ausencia en la firma del Pacto de Mayo y su decisión de inaugurar un busto en honor a Isabel Perón en el Senado.
