En la era de los celulares, las cámaras de fotos convencionales vuelven a ganar popularidad, especialmente entre la Generación Z. La búsqueda de experiencias tangibles y el agotamiento de lo digital impulsan este fenómeno global que también se refleja en Argentina.
Así como volvieron los lentos y los teléfonos básicos, también lo hicieron las cámaras de fotos analógicas. Cada vez más jóvenes de la Generación Z, la primera nacida y vivida en el mundo digital, rescatan cámaras olvidadas en cajones, las compran en mercados de pulgas o adquieren descartables y nuevos modelos retro. Las razones van desde el exceso de filtros y la perfección de las redes sociales hasta el agotamiento de lo instantáneo. Nada mejor que una foto que no se puede retocar ni ver hasta revelar, aunque luego sí se publique en redes.
Las cámaras antiguas generan una imagen granulada, sobreexpuesta y con destellos de flash de manera natural, sin necesidad de filtro. En redes como Instagram, los hashtags #CámaraDigital, #fotografiaanalogica, #35mm y #filmphotography acumulan millones de publicaciones. El subreddit r/analog tiene 1,5 millones de miembros.
En este resurgir nostálgico se mezclan lo viejo y lo nuevo. Los rollos de 35mm reportan millones de ventas globales desde 2023. Marcas tradicionales como Ricoh, con la Pentax 17, lanzan nuevas cámaras con rollo; Leica relanza su icónica M6, y Fujifilm mantiene su clásica descartable Quicksnap. En Argentina, el mercado de lo antiguo se combina con una incipiente renovación analógica. En ferias como la de San Telmo y en tiendas especializadas se venden modelos nuevos y usados, y en los últimos años abrieron nuevos locales de revelado. Una búsqueda en Google Maps muestra cada vez más opciones para impresión de fotos en diversos tamaños y papeles.
Fujifilm Argentina fue pionera en su momento y hoy vuelve a posicionar estos dispositivos en comercios de electrónica. En MercadoLibre Argentina, la cámara analógica más vendida es la Fujifilm Instax Mini12, disponible también en supermercados y otros puntos de venta. Según el CEO local de Fujifilm, Victor García Rosas, la línea Instax fue pensada para las nuevas generaciones que buscan experiencias fotográficas más tangibles. “Después de años de hiperdigitalización, se observa una tendencia global en la que muchas personas, especialmente los más jóvenes, buscan experiencias más reales, tangibles y significativas”, señaló. Destacó que la fotografía analógica permite capturar momentos de forma simple y materializarlos en algo físico, que se puede tocar, guardar y compartir de manera distinta a lo digital.
A nivel global, la línea Instax superó en 2025 las 100 millones de unidades vendidas desde su lanzamiento en 1998. En Argentina, la marca muestra un crecimiento sostenido, con más de 100.000 cámaras vendidas en diez años. Solo en 2025 se revelaron alrededor de 100.000 fotos, lo que confirma el renovado interés por los procesos analógicos. Hoy es común encontrar ofertas de cámaras instantáneas en supermercados y shoppings, como la Instax Mini 12, impresoras de fotos y el modelo Instax Mini Evo, que atrae a aficionados y profesionales por su pantalla LCD que permite elegir qué imágenes imprimir.
En Argentina, Fujifilm Instax es la marca más visible en el canal online, mientras que Polaroid y Kodak también mantienen presencia en plataformas de venta y tiendas especializadas. Según el ranking de Mercado Libre, los productos más vendidos de la categoría incluyen la Kodak FunSaver, los packs de rollos Fuji Instax Mini 9 y la línea Fujifilm Instax Mini con kit, además de distintos modelos de Polaroid.
Como alternativa inversa, existe la opción de tomar una cámara analógica tradicional y colocarle un “rollo” digital. La firma suiza I’m back creó un sensor de 26 megapíxeles que se instala en cualquier cámara que use rollos de 35mm, combinando lo clásico con lo moderno.
