Un informe global revela que la desconfianza hacia quienes piensan distinto crece en todo el mundo, y Argentina no es la excepción. La falta de exposición a ideas diferentes afecta el consenso y el progreso.
Un reciente estudio global, el Edelman Trust Barometer 2026, expone una tendencia preocupante: las personas se están volviendo cada vez más insulares, es decir, tienden a encerrarse en círculos sociales y mediáticos que reflejan sus propias visiones del mundo. Según el informe, que encuestó a 34.000 personas en 28 países, incluida la Argentina, la confianza en quienes son distintos disminuye y crece la sospecha hacia valores, fuentes de información y enfoques ajenos.
Entre los datos más relevantes, solo el 32% de la población global cree que la próxima generación estará mejor que la actual, mientras que en Argentina ese optimismo alcanza al 45%. En materia laboral, el 66% de los encuestados teme perder su empleo debido a políticas tarifarias y conflictos internacionales. La encuesta se realizó entre octubre y noviembre de 2025, antes del estallido de la guerra en Medio Oriente.
En el plano informativo, el 65% de la población mundial teme que otros países difundan desinformación en medios locales para generar divisiones internas. En Argentina, ese temor alcanza al 53%. Pero quizás el dato más llamativo es que solo el 39% de la población mundial se expone a fuentes con un perfil ideológico diferente al propio. En Argentina, ese porcentaje es aún menor: 36%, una caída de 10 puntos respecto al año anterior.
El informe también muestra una caída del 11% en la confianza en los medios globales y del 6% en los líderes internacionales. En contraste, aumenta la confianza en vecinos, amigos, familiares y colegas. La recomendación de los expertos para contrarrestar esta tendencia es construir el hábito de la incomodidad intelectual: leer fuentes que nos desafíen, escuchar a quienes votan distinto y hacer preguntas genuinas sin intentar convencer, sino entender.
