La digitalización llegó a la escribanía: ahora es posible firmar contratos, autorizaciones de viaje y otros documentos notariales de forma remota, con plena validez jurídica y los mismos estándares de seguridad que en persona.
La función notarial, tradicionalmente asociada a la presencialidad, ha comenzado a integrar herramientas tecnológicas que permiten realizar trámites de forma remota. Según el Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires, la escribanía digital ya es una realidad en Argentina, y ofrece a los ciudadanos la posibilidad de acceder a servicios notariales desde su celular u otros dispositivos, con la misma validez y seguridad que en una oficina física.
A través de plataformas digitales habilitadas, es posible en pocos minutos y sin necesidad de presencia física: firmar contratos, aceptar reservas, otorgar autorizaciones de venta, suscribir locaciones o comodatos, y gestionar autorizaciones de viaje para menores. Los otorgantes pueden participar desde distintos lugares, con la intervención directa de un escribano que valida la identidad, capacidad y voluntad de las partes en tiempo real.
Además, la documentación certificada —como títulos, estatutos, partidas o planos— puede generarse y circular en formato digital, lo que agiliza múltiples operaciones y reduce significativamente los tiempos de tramitación.
La incorporación de tecnología no reemplaza el rol del escribano, sino que lo fortalece. Se combinan altos estándares de seguridad informática con la intervención del profesional como garante de la legalidad y la certeza jurídica. De esta forma, se optimizan procesos, se reducen costos asociados a traslados y se agiliza el funcionamiento de sectores como el inmobiliario, sin resignar la protección de los derechos de las personas.
“La seguridad jurídica no es negociable”, señalan desde el Colegio de Escribanos, y destacan que el notariado, incluso en entornos digitales, sigue cumpliendo un rol central. El desafío hacia adelante es profundizar este camino, acercando herramientas que simplifiquen la vida de los ciudadanos, manteniendo el respaldo, la claridad y la confianza detrás de cada acto jurídico.
